El caso Mari Luz ha dejado de ser una tragedia por el propio asesinato cometido, supuestamente, por Santiago del Valle, y se ha convertido en el típicamente conocido circo mediático.
Desde que la mujer de Santiago del Valle, Isabel García, que tiene una deficiencia psíquica,
afirmara en el 'El Programa de Ana Rosa' que su marido era el homicida, la ética de este espacio ha quedado en entredicho.
Varios medios han cuestionado los procedimientos por los que Isabel García decidió contar lo sucedido, y finalmente ella misma ha corroborado estas acusaciones.
Y es que, según Efe, es ella quien
confesó que los periodistas le ofrecieron entre 600 y 800 euros por intervenir en el programa de
Ana Rosa Quintana, pero nunca llegó a ver ese dinero.
Pero ahí no queda todo, sino que los profesionales de la cadena Telecinco presuntamente
no la dejaron hablar con nadie más durante la entrevista del pasado febrero y le hicieron firmar un contrato, documento que desde los juzgados han requerido para validar sus argumentos.
La última hora que se ha podido saber de la declaración de la mujer de del Valle, que duró más de cuatro horas, ha sido que está llena de incongruencias. Según FórmulaTV.com, Isabel afirmó que "nadie me impidió hablar por teléfono con otros medios". Y parece que es cierto, ya que durante esa semana de febrero intervino en el programa '
Espejo Público' de Antena 3 dos veces.
Ana Rosa Quintana entró por el garaje de los magistrados
La periodista, que
recibía un premio horas antes de declarar, lo hizo en el Juzgado 43 de Plaza Castilla, frente a la titular Coro Cillán, por las supuestas coacciones ejercidas contra la mujer de Santiago del Valle. Aunque
aún se desconoce la declaración de Ana Rosa, sí sabemos que se va a defender, pues ya dijo en su programa que se
sentía orgullosa de la labor que habían ejercido sus colaboradores para desenmascarar el asesinato.
Pero como ser una presentadora de élite conlleva una persecución abusiva, la presentadora tuvo que jugar al despiste con los fotógrafos. Gracias a sus contactos, consiguió
entrar por el garaje de los magistrados y funcionarios, evitando realizar ningún comentario sobre su declaración, que duró desde las 17:30 hasta las 19:00 horas, pero no salío de los juzgados hasta poco antes de las 21:00 horas.