Zara, la marca estrella del emporio textil español
Inditex, se enfrenta a una
grave acusación por el uso de
mano de obra esclava en sus fábricas de Brasil. El programa de televisión
Repórter Brasil descubrió en 30 plantas subcontratadas a inmigrantes bolivianos en condiciones de esclavitud creando prendas para la empresa de
Amancio Ortega, séptimo hombre
más rico del mundo según la 'lista Forbes'
El programa Repórter Brasil de la cadena Band pone en duda el origen de los
31.000 millones de dólares de patrimonio que posee el dueño de Zara, una empresa que en teoría
controla todos los pasos desde el
diseño de ropa y complementos hasta su venta física. Sus productos se fabrican
mayoritariamente en España, con un 50% del total, mientras que el 26% se producen en el resto de Europa y el 24% en los países asiáticos y africanos y el resto del mundo, donde la mano de obra es
mucho más económica.
Los periodistas del programa realizaron un
reportaje en el que
acompañaron a un miembro del Ministerio de Trabajo a Sao Paulo, donde
33 fábricas subcontratadas de la empresa AHA se encargan del
90% de la producción de Zara. En dicha inspección se descubrió la presencia de
15 personas, 14 de ellos bolivianos y una mujer peruana, que trabajaban en condiciones consideradas como esclavitud.
Zara, acusada de usar fábricas con esclavos
Las
50.000 prendas producidas durante estos tres meses podrían haberse realizado por mano de obra esclava, e incluso se sospecha de que se haya cometido
esclavitud infantil. Uno de los trabajadores bolivianos de la fábrica explicó en el programa que por un par de pantalones, que se puede
vender por 87 euros en una tienda de Zara, reciben 80 céntimos de euro a repartir entre las siete personas que se necesitan para su fabricación, es decir, recibiendo
11 céntimos por prenda.
Además, los trabajadores reclutados en Bolivia se enfrentan a
jornadas de 16 horas diarias en condiciones consideradas cuestionables, como por ejemplo la instalación de un extintor de incendios cuya
fecha de caducidad era 1998. Recibían un sueldo notablemente
inferior al mínimo legal en Brasil, del que se veían obligados a descontar el precio del viaje, comida y otros gastos. El programa Repórter Brasil declaró, tras haber observado las imágenes rodadas, que las condiciones en los talleres incluían una
escasa iluminación y ventilación, suciedad y hacinamiento.
Renato Bignami, secretario de Trabajo, recalcó que pese a ser empresas subcontratadas "la inspección entiende que
la responsabilidad es de Zara". La empresa ha emitido un
comunicado en el que asegura que la situación supondría una grave violación del 'Código de Conducta de Fabricantes y Talleres Externos de Inditex', por lo que ha ordenado
regularizar la situación de los trabajadores y ha prometido "junto con el Ministerio de Trabajo de Brasil, fortalecer la supervisión del sistema de producción de todos los proveedores en Brasil para que
estos casos nunca vuelvan a ocurrir.