Dieta anti alzheimer

Uno de los males más devastadores en la actualidad es el conocido alzheimer o demencia senil, enfermedad de carácter neurodegenerativo que se manifiesta de forma típica por la pérdida de capacidades mentales, tales como la memoria. No existen dietas milagrosas que puedan evitar la aparición de esta enfermedad, pero sí existen ciertos tipos de pautas en la alimentación que pueden retrasarla e, incluso, paliarla en pacientes que ya sufren de esta dolencia.
Los ácidos grasos esenciales
Existen multitud de estudios que apuntan hacia la teoría de que la ausencia de ácidos grasos en el organismo humano, pueda ser uno de los desencadenantes de esta enfermedad ya que los pacientes de alzheimer tienden a mostrar niveles bajos en esta materia. Por lo tanto, la ingestión de comidas ricas en dichos ácidos gramos esenciales, cómo puedan ser el omega-3 o el omega-6, podría contribuir a prevenir la aparición del mal y mitigar los síntomas de los pacientes. De esta forma, podemos encontrar en el mercado alimentos ricos en omega-3 tales cómo el pescado de azul, el marisco, la yema de huevo, el conejo, la lechuga, el pepino, las fresas, las piñas, las nueces o las coles. A su vez, también es relativamente sencillo hallar productos que contienen el ácido omega-6 cómo los aguacates, los ajos, las zanahorias o el aceite de sésamo.
La vitamina C, al ser un potente antioxidante, tiene la capacidad de neutralizar los efectos negativos que tienen los radicales libres sobra las células de nuestro cerebro. Por tanto, frutas y verduras cómo las naranjas, los kiwis, los limones, los pomelos, la uva, el apio, las habas, las patatas o los guisantes pueden ayudar a retrasar la aparición de los síntomas del alzheimer. La vitamina E resulta otro importante nutriente que contiene propiedades antioxidantes y, por tanto, puede demorar los efectos destructivos de la demencia senil en las células cerebrales. Esta vitamina la podemos encontrar en productos cómo el aceite de oliva, las manzanas, los espárragos, los mangos o el aceite de girasol.
La dieta mediterránea
La revista de divulgación científica British Medical Journal publicó en 2008 un estudio realizado sobre 500.000 personas, en el que se revelaba que la dieta mediterránea podría ser capaz de reducir, hasta en un 13 por ciento, el riesgo de desarrollar el mal de Alzheimer.
Según esta tesis, la dieta tradicional en nuestra tierra se basa en una alimentación equilibrada, sana y rica en frutas, verduras, legumbres y cereales. El consumo de estos productos provoca un aumento de las grasas monoinsaturadas mejoran la tasa del colesterol bueno- y una limitación de las grasas saturadas favorecen el desarrollo del colesterol malo-.Otro elemento que se destacaba en el informe era el consumo habitual de pescados ricos en omega-3, además de la utilización de aceites de origen vegetal como el girasol, la colza, la soja o el sésamo.
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