Todos hemos vivido en algún momento de nuestras vidas esa sensación desconcertante de ser testigos de algo por segunda vez. Lo que más nos sobrecoge es, precisamente, lo que debería hacernos sentir cómodos: esa extraña familiaridad con rostros, lugares o hechos.
A esta experiencia se le conoce como paramnesia o por la frase
déjà vu, proveniente del francés y que podría traducirse como
lo ya visto. El origen de la desazón está en que rompe de manera sorpresiva con el orden cronológico de nuestras ideas, transformando repentinamente el presente en pasado.
Aunque esto solo dura unos segundos, deja huellas más o menos perdurables en las personas y es por eso que ha sido motivo de inspiración de filmes, novelas, canciones y artículos periodísticos como el que está leyendo.
Déjà vu, sueños diurnos
En algunos casos las experiencias se repiten y eso alimenta la mística de algunas personas quienes llegan a considerarse capaces de predecir el futuro inmediato a partir de visiones a lo "déjà vu".
Para los expertos, este es una más de las grandes incógnitas que guarda el funcionamiento del cerebro pero, no obstante, han intentado hallar una explicación al fenómeno y la hipótesis más extendida dice que esa sensación se produce cuando el cerebro recuerda alguna situación muy parecida, aunque no sea idéntica.
Los científicos de la Universidad de Leeds, en Inglaterra, investigaron y experimentaron durante décadas con personas que han vivido el
déjà vu y concluyeron que se trata de una anomalía de la memoria; mientras que otros lo explican como alteración en el procesamiento cerebral del tiempo, algo así como una incapacidad temporal para establecer una secuencia lógica de los episodios.
El psicoanálisis ha entendido el
déjà vu como el resultado de los sueños diurnos, de las fantasías inconscientes de la persona y no faltan los pseudo científicos que han asociado la experiencia a la metafísica, la reencarnación y los poderes ocultos de la mente.
Sea cual sea la explicación, lo cierto es que cuando vivimos una experiencia de ese tipo solemos quedarnos sin aire, como quien se sorprende mirando una película en la que de pronto él mismo se ha convertido en protagonista. La única intención de estas líneas ha sido que, cuando le repita, recupere pronto el aliento y siga su camino sin mayores preocupaciones.