Muchas veces, para mantener una correcta higiene íntima no basta con la limpieza que proporciona el baño ya que existen factores externos que la alteran. Entre ellos se encuentran:
-Los
cambios hormonales propios de la pubertad, embarazo y menopausia.
-No cambiar, durante el periodo menstrual, los
tampones o compresas con la frecuencia debida. En ningún caso han de pasar más de 6 horas.
-Los
jabones y otros productos con fragancia que se emplean para lavar la zona genital. Estos productos pueden ocasionar irritación, alergia y, en último caso, infección. Por eso se recomienda lavar la zona con agua solamente o con agua y un jabón neutro.
-El uso de
ropa interior ajustada y elaborada con materiales sintéticos. Son preferibles las prendas de algodón que queden un poco holgadas y permitan la transpiración de la zona.
-La aplicación de
sprays y cremas anticonceptivas o espermicidas ya que pueden desequilibrar la flora vaginal y provocar molestias. Además, algunas mujeres pueden desarrollar alergia a estos productos.
-Las
relaciones sexuales son el factor principal que irrumpe en el equilibrio de la vagina. Pueden llegar a generar alteraciones químicas (el esperma es alcalino y con un alto contenido de proteínas, lo que ocasiona un cambio en el pH de la vagina) y de la higiene vaginal sin obviar que son canal de entrada de infecciones y enfermedades de transmisión sexual. Además, si se practica sexo oral sin previo aseo bucal se puede contaminar la zona genital.
-La pérdida involuntaria de orina o
incontinencia urinaria también representa cierto problema en la higiene íntima femenina pues tanto la zona genital como la ropa interior se mantienen húmedas generando olor desagradable y permitiendo la producción de microorganismos causantes de infecciones.