La adicción al sexo ya no es un trastorno, pero la adicción a la comida, sí. ¿Por qué?

La adicción al sexo ya no es una enfermedad

"Rosa, tengo una buena noticia para ti", anuncia Mari Pili en la hora del cafecito. "Ya tienes excusa para ponerte ciega de comida: estás enferma. Lo dice el nuevo Manual de Diagnósticos y Estadísticas de Enfermedades Mentales (DMS). La adicción a la comida se considera ahora una patología". "JA-JA-JA. Yo ni estoy enferma ni soy adicta a la comida, lo que pasa es que hago mucho ejercicio  y mi organismo lo necesita, no como otras que no mueven el culo ni queriendo...", respondió ofendida Rosa, a quien el verdadero motivo de la conversación le importó más bien poco.

A mí sí que me interesó. Leí la noticia completa y encontré un argumento perfecto para devolvérsela a Mari Pili. "Pues siento comunicarte que tú, en cambio, ya no tienes excusa: 'queda excluida de la lista de trastornos mentales la adicción a jugar en Internet'. Vaya, que ya no nos das pena y podemos decirte tranquilamente que ¡estás enganchada!". 

La batalla había comenzado. Primer round para Mari Pili, segundo round para mí... y ya estaba Rosa buscando ansiosa algo con lo que 'jugar' ella también. Pero con lo que encontró no se atrevió a atacar y optó por hacer la gracia: "La adicción al sexo tampoco será contemplada ya como patología. O sea que el que era un enfermo pasa ahora a ser un viciosillo sin más, je je je".

"Sin embargo -continuó Mari Pili-, ahora reconocen el acaparamiento compulsivo como enfermedad mental; siempre dije que tu obsesión con David era enfermiza...". Mari Pili 2, Rosa 0. Aunque por acaparamiento compulsivo en realidad entienden "dificultad persistente para deshacerse de pertenencias y objetos (no personas) que carecen de valor". Casi mejor que Rosa no se haya enterado de que acaban de llamar a su novio 'cosa', y encima barata.

Qué se considera un trastorno y qué no

Poniéndonos ya serios, esto de identificar las enfermedades mentales es realmente complicado. Leo que es la primera revisión que la Asociación Psiquiátrica Estadounidense hace de este manual en veinte años, que ya está bien. Y por fin se deja de considerar oficialmente de enfermo al transexual. 

En cambio, hay dos puntos que me chocan. El primero, que pase a considerarse patología el berrinche demasiado común y continuado en el tiempo de un niño. ¿Hasta que punto es o no normal que se cojan rabietas? Y segundo, que no cuente como trastorno depresivo el duelo por la muerte de un ser querido durante menos de dos meses. ¿Qué pasa, que si lo superas rápido es que no lo has pasado mal?

Conclusión: el Manual de Diagnósticos y Estadísticas de Enfermedades Mentales me parece muy relativo y limitado; sólo poniéndome a pensar en la gente qué conozco, se me ocurren más de veinte 'trastornos' que, créeme, deberían estar diagnosticados.

Anita del Valle  •  sábado, 5 de octubre de 2013

DF Temas

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