Orgasmo vaginal: mito o realidad

Victoria C. Moreno

En las relaciones sexuales, muchas más veces de lo que sería deseable, se antepone el hecho de alcanzar un orgasmo -vaginal o clitoridiano, del tipo que sea- al del simple placer por el placer, al del juego relajado y ausente de competición. 

De un tiempo a esta parte, unas pocas décadas la verdad, las mujeres hemos pasado de no querer saber nada del sexo -"esto no va conmigo; cuanto antes acabe, mejor"- a tener la sensación de estar disputando un partido de tenis y, por supuesto, querer ganar; es decir, llegar al orgasmo.

Y si hablamos de orgasmo vaginal, la cosa se pone más tensa, pues si tenemos en cuenta las estadísticas que dicen que sólo el 30 % de las mujeres lo logran, la decepción en la intentona puede ser devastadora, y agotadora...

Cómo lograr un orgasmo vaginal


Vayamos por partes. Los científicos, como en tantas otras cuestiones relacionadas con el sexo, no se ponen de acuerdo: algunos aseguran, mediante complicados experimentos imposibles de descifrar para el común de los mortales, que el orgasmo vaginal existe (¡línea!) y que es posible conseguirlo (¡bingo!).

La receta: se debe estimular el famoso por desconocido "punto G" (situado a unos 4 centímetros de la entrada de la vagina), ya sea con el pene, manualmente o con algún juguete preparado para tal efecto hasta lograr el merecido premio.

Pero siempre hay un "pero". El caso es que, con frecuencia y debido a las contracciones que se producen en el útero antes y durante este tipo de orgasmo, el pene, o lo que sea que se emplee, se expulsa de la vagina con las consecuencias que ello acarrea; es decir, no se logra la meta: el orgasmo.

Otros expertos recomiendan diversas posturas sexuales, todas ellas con el hombre encima, para poder estimular la zona de la vagina con la que es posible alcanzar este tipo de orgasmo: junto al cérvix uterino y hacia la parte más profunda de la vagina.

Además, se recomienda que mientras se produce la penetración se estimule a la vez el clítoris, lo que proporcionará un placer más intenso y quizá el empujoncito final para poder experimentar el tan ansiado orgasmo vaginal.

"El orgasmo vaginal no existe"

No obstante, no pocos versados en el tema aseguran, también por medio de enrevesados experimentos, que el orgasmo vaginal ni existe ni existirá jamás. Así que, como vemos, tenemos colores para todos los gustos...

Sea como fuere, lo de verdad importante y esencial es que exista una buena y fluida comunicación con la pareja. Si no decimos qué es lo que nos gusta -o lo que no nos gusta, por supuesto-, difícilmente se podrá llegar a buen puerto.

Y, asimismo, debemos desechar viejas costumbres como el orgasmo fingido, práctica que de buen seguro impedirá que realmente se alcance uno verdadero, pues el falso suple el papel del auténtico.

Relajación, confianza y comunicación podrían ser tres palabras que definieran la clave para lograr una relación sexual plena con nuestra pareja; esto y dejar de ver el sexo como una maratón hacia una meta quizá irreal... o no.

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