Carta de amor picante; recupera la pasión

Ejemplo de una carta erótica subida de tono para tu pareja

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

La experiencia nos dice que debemos cuidar nuestra relación de pareja; cuidar la comunicación, la complicidad, el cariño y la ternura, pero también la pasión. Porque es evidente que el fuego se va apagando, así que vamos a hacer todo lo que esté en nuestras manos para avivarlo.

Es normal que con el paso del tiempo ya no tengas la urgencia de comerle a besos como al principio del enamoramiento, como también es normal que la frecuencia de las relaciones sexuales vaya disminuyendo a consecuencia de la rutina y del cansancio diario. Pero, ¿una carta de amor picante podría ayudar a encender la chispa?

Te proponemos una carta romántica para tu pareja. Pero una carta de amor diferente, erótica o picante. No queremos una carta de amor clásica, queremos que subas la temperatura de la habitación enviándole a tu chico una carta de amor picante en forma de email. Envíasela cuando esté trabajando para que no pueda dejar de pensar en la hora de llegar a casa.

Escríbele una carta de amor picante

Te espero,

Estoy esperando que pasen las horas para volver a verte, porque esta noche tengo algo especial para ti. He preparado una cena íntima, una cena para dos en la que vamos a comer hasta quedarnos saciados, porque ahora mismo tengo tanta hambre de ti. Será una cena especial a la luz de las velas que iremos degustando enredados entre las sábanas.

El menú es sencillo y recupera los ingredientes básicos de una cena de pasión. Los entrantes correrán a cargo de la boca y los oídos, susurros de esos que antes te hacían temblar volverán a recorrerte esta noche, y el sabor de tu cuello reconocerá esos labios ya olvidados.

Podré utilizar mis manos para llegar al plato principal, pero tendré que acompañarlo de besos urgentes y miradas ardientes si quiero llegar al postre. Un postre que compartiremos una y otra vez hasta quedar saciados. Porque pienso saciarme de ti, comerte, beberte y besarte hasta que la noche nos arrastre al mundo de los sueños.

Y aún entonces, pienso soñarte y seguir recorriéndote y seguir descubriendo nuevos sabores en ti; los mezclaré con los antiguos y formaré un coctel delicioso de pasión y deseo hasta que no podamos con tanto fuego y la madrugada nos obligue a parar.

Hasta entonces, te espero.

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