Beneficios del sexo esporádico

No tener pareja estable no tiene nada de malo...

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Beneficios del sexo esporádico

Hablamos de sexo porque es un asunto de vital importancia y porque además nos encanta. Si una de las principales ventajas de vivir en una relación de pareja es poder disfrutar de sexo frecuente, la soltería también ofrece sus posibilidades en cuanto a variedad. Y además, los beneficios del sexo esporádico o del sexo ocasional son muchos.

Las ventajas del sexo esporádico

El sexo esporádico o el sexo ocasional ocurre cuando no tienes pareja estable y tienes que buscarte compañeros de cama variados y temporales. Es lo que se conoce como inestabilidad sexual que en estos tiempos de crisis la inestabilidad afecta a todos los ámbitos de la vida. Pero si bien el sexo esporádico tiene ese punto negativo de que no es seguro que esta noche vayas a tenerlo, es cierto que ofrece una serie de ventajas.

A no ser que tengas algún amigo con derecho de estos que te garantizan sexo una vez por semana con la excusa de ir a ver una película, el sexo esporádico implica conquista. O caza, según se mire, y eso conlleva grandes dosis de excitación y aventura hasta el punto de que casi es más placentero el proceso de ligar en sí que el propio acto sexual. Y la cantidad de gente que conoces por el camino hacia el sexo esporádico.

Otro de los beneficios del sexo ocasional se deriva precisamente de la necesidad de conocer hombres. Variados. Unos hombres merecen la pena y otros no y eso no lo vas a saber hasta que llegue a tu cama, pero ese componente de sorpresa y de misterio es impagable y no lo supera tener sexo frecuente con la misma persona desde hace 10 años.

Pero sin duda la principal ventaja del sexo esporádico es el aprendizaje. Los diversos amantes te van proporcionando infinita sabiduría en las artes amatorias hasta el punto de que podrías emular a Ovidio escribiendo tu 'Ars amandi' particular. Y es cierto que no todas las experiencias sexuales que tienes serán satisfactorias, tan cierto como que de vez en cuando te encuentras en tu cama a un auténtico dios del sexo.