La relación entre ser gay y caer en una depresión

Marta Valle

De forma más frecuente de lo que sería aceptable, el proceso de aceptación de una identidad homosexual suele conllevar la aparición de numerosos conflictos a nivel psicológico en los que tanto los hombres como las mujeres que descubren su sexualidad luchan contra los pensamientos que tienen hacia otras personas del mismo sexo. Esta suerte de conflicto interior puede generar todo tipo de consecuencias emocionales negativas como un enorme sentimiento de culpa, la infelicidad a nivel personal o la tendencia a la depresión. Cuestiones que pueden verse potenciadas por la enorme presión social a modo de discriminación que tanto gays como lesbianas perciben continuamente.

Relación entre la depresión y la homosexualidad

De hecho, existen una serie de investigaciones realizadas al respecto de la relación entre los estados depresivos y la homosexualidad. Según éstos, los hombres homosexuales, las lesbianas y las personas bisexuales son un 50% más propensos que los hombres y las mujeres heterosexuales a padecer un trastorno de ansiedad o una depresión. A esta casuística se suma, además, una mayor tendencia a la adicción a las drogas o al alcohol e, incluso, en los casos más severos, a los intentos de suicidio. Esto no significa que la homosexualidad en sí misma provoque ningún tipo de patología, sino que estas personas se enfrentan diariamente a una enorme presión psicológica en forma de discriminación, rechazo familiar y exclusión social.

Y es que las personas homosexuales, especialmente en la etapa de la adolescencia, suelen presentar altos niveles de inestabilidad emocional –antes de aceptar su propia identidad sexual-, entendida como una incapacidad manifiesta para recuperarse con premura de los traumas psicológicos desarrollados a consecuencia de la homofobia, así como del rechazo y la estigmatización por parte de la sociedad.

Es el caso del nadador australiano Ian Thorpe, ganador de cinco medallas de oro, que admitió en una entrevista televisiva su homosexualidad y que, además, confesó haber necesitado un tratamiento por depresión en una clínica de rehabilitación. Es un ejemplo claro de como la presión social puede llevar a una persona a sufrir profundos traumas psicológicos –hasta el punto de planear diferentes formas de suicidarse- ante la idea de confesar su homosexualidad.

Puedes leer más artículos similares a La relación entre ser gay y caer en una depresión, en la categoría de Depresión en Diario Femenino.