Remedios caseros para las infecciones vaginales

Marta Valle

La Candida albicans, asociada normalmente al desarrollo de infecciones vaginales, es un hongo unicelular parecido a la levadura que podemos encontrar tanto en la piel humana como en las zonas húmedas de nuestro cuerpo, ya sea la boca o la propia vagina. Los síntomas más comunes que pueden aparecer cuando sufrimos una anomalía como la descrita son dolor al orinar o al mantener relaciones sexuales, ardor y producción anormal de flujo. Aproximadamente, el 75% de las mujeres sufren esta enfermedad a lo largo de sus vidas, pudiendo ser potenciada por factores como la ingesta de anticonceptivos orales, la diabetes, el embarazo, los esteroides o los antibióticos.

Tratar las infecciones vaginales mediante remedios caseros

Uno de los remedios caseros más efectivos para paliar los síntomas derivados de una infección vaginal redunda en el incremento de la ingesta de alimentos que sean ricos en fibra. Es el caso de las semillas de Chía que disponen propiedades que facilitan la eliminación de desechos y toxinas de las paredes del tracto digestivo. Esta función es esencial, ya que la Candida albicans se alimenta precisamente de estos restos procurando su asentamiento en nuestro cuerpo. Cuestión ésta que debemos evitar a toda costa.

También podemos elaborar a modo de truco casero un preparado consistente en la mezcla de media taza de yogur natural con media cucharada de canela en polvo. Para que este truco disponga efectos beneficiosos sobre nuestro organismo deberemos aplicarlo durante cinco noches consecutivas. Podemos recurrir, por otro lado, a baños vaginales hirviendo en un litro de agua y durante 10 minutos un manojo de flores de lavanda.

El ajo resulta un potente remedio casero antibacteriano a la vez que antifúngico, por lo que el hongo responsable de las infecciones vaginales difícilmente podrá sobrevivir ante la presencia masiva de este producto. Con lo cual podemos concluir que si nos encontramos ante los síntomas de esta problemática, seremos libres de añadir este alimento a nuestra dieta de forma continuada. Quizá la forma más sencilla a la par que práctica sea consumir el ajo a modo de suplemento.