Las consecuencias de tener un pecho grande para la espalda

Pecho grande para el dolor de espalda

Resulta cierto que  un exceso de busto en las mujeres puede generar problemáticas en la espalda. Lo que no parece tan evidente es que la mayoría de estos problemas tienden a ser posturales y que, tan sólo en casos muy extremos, es el peso del propio pecho el que incide en esta área corporal pudiendo, incluso, causar deformidad en la columna vertebral. Por otra parte, esta patología está íntimamente relacionada con la obesidad causando lo que técnicamente se conoce como hipertrofia mamaria. Lo que hemos de tener claro es que la causa de los dolores no es el mero tamaño, sino la tendencia a tirar de la espalda y hundir la zona cervical.

Dolor de espalda causado por un exceso de pecho

Las mujeres que presentan un busto voluminoso tienden a sufrir problemas tanto en la columna dorsal como en la cervical. El problema suele presentarse en la niñez cuando las chicas comienzan a observar que sus pechos crecen. La vergüenza o la presión social obligan, en muchas ocasiones, a modificar la postura natural del cuerpo para intentar ocultarlos. Al curvar excesivamente la espalda, empiezan a generarse las tan temidas contracturas que, con el tiempo, pueden devenir en patologías crónicas mucho más graves.

Sin embargo, son las mujeres mayores las que más padecen esta clase de dolencias puesto que la columna vertebral ya comienza a presentar rigideces y deformidades difícilmente atajables. Problemas que se van agudizando en aquellas que presentan un mayor tamaño de pecho, especialmente a partir de la talla 120. Si las dolencias mentadas no se solucionan a tiempo, tanto las malas posturas como el exceso de peso pueden llegar a provocar un desgaste de los discos intervertebrales y producir las fatídicas hernias discales.

Remedios para el dolor de espalda originado por pechos grandes

Para no llegar a una edad avanzada con una agudización de las dolencias de espalda causadas por un exceso de busto, el deporte más aconsejable redunda en la práctica de la natación. Siempre que se realice de forma óptima y se pueda combinar con sesiones de fisioterapia, resultará fundamental reforzar, ante todo, la zona dorsal, dado que es la que soporta la mayor parte del peso de los pechos.

Los expertos también consideran necesario realizar una reeducación postural, con el fin de corregir malas posiciones tanto en el ámbito del hogar como en el trabajo. Este trabajo también puede unirse al del propio fisioterapeuta a través de terapia activa como pueda ser una tabla de ejercicios destinados a reducir el aumento de la curvatura de la espalda.

En casos muy excepcionales, en los que ninguna de las soluciones antes aportadas sirva de algo, es posible acudir a un cirujano para someterse a una intervención quirúrgica destinada a reducir el tamaño de las mamas.

Marta Valle  •  sábado, 1 de junio de 2013

DF Temas

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