La malla vaginal, una intervención quirúrgica cargada de polémica

Riesgos de la malla vaginal

Andrea Collantes

Conocemos un poco mejor qué es la malla vaginal, una interveción quirúrgica cargada de polémica. El prolapso del órgano pélvico o trastorno del suelo pélvico se produce cuando los músculos y ligamentos que mantienen los órganos pélvicos en su lugar se debilitan haciendo que dichos órganos se desplacen. La sobrecarga durante el embarazo y el estrés para el cuerpo de la mujer que supone el parto también están relacionados.

Es un problema común en las mujeres cuyo riesgo de padecerlo aumenta principalmente con la edad, el parto y la obesidad, afectando negativamente a la calidad de vida y a las relaciones sexuales.

La manera de tratarlo mediante los métodos tradicionales no ha tenido éxito por lo que actualmente se trata con cirugía. En 2002 la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos) aprobó el implante de la malla vaginal o malla transvagianal para reparar el prolapso del órgano pélvico.

Grandes complicaciones posoperatorias

La malla sintética es un dispositivo que se extiende a través de la pared vaginal como soporte extra de los tejidos dañados. Aunque esta intervención se ha realizado durante años, la polémica que rodea a las complicaciones de la malla vaginal es de lo más sonada. Se calcula que unas 100.000 mujeres habrían recibido este tipo de implante. 

En julio de 2011, la FDA advirtió de las graves complicaciones que la colocación quirúrgica de la malla vaginal puede provocar, siendo las más frecuentes la erosión y migración de la malla, dolor en la actividad cotidiana, relaciones sexuales, ejercicio físico… y sangrado, entre otros.

Hasta la advertencia de la FDA, se realizaron intervenciones de forma masiva para implantar la malla vaginal, sin un control de su evolución y un entrenamiento adecuado del equipo médico. Todo esto dio lugar a la retirada del mercado de las mallas de muchos fabricantes y a las más de 8000 mujeres que pusieron una demanda contra la malla vaginal tras presentar lesiones a causa de su inserción. La polémica ha sido aún mayor tras la filtración en Australia de los correos electrónicos de los desarrolladores de este implante en los que aseguraban proponer a sus pacientes practicar felaciones o sodomía durante la actividad sexual para evitar dolores.  

Ejercita la vagina como método preventivo

El verano de 2011 supuso un antes y un después en el uso de las mallas vaginales, utilizadas únicamente en casos extremos, siendo necesarias una gran preparación del equipo médico y aportar al paciente toda la información detallada acerca de la intervención y sus posibles complicaciones.

Independientemente de la edad, es recomendable para todas las mujeres realizar ejercicios para fortalecer los músculos vaginales y ayudar a prevenir así este tipo de trastornos y la incontinencia urinaria. Estos ejercicios están basados en la contracción y relajación del músculo principal del suelo pélvico, conocido como músculo pubococcÍgeo o PC.