La violencia sexual contra las mujeres y los viajes de Colón

Maria Clara

Quizás muchos piensan que la violencia es un mal de los tiempos que corren y en realidad es tan antigua como el hombre mismo. Las mujeres, en particular, hemos sido víctima de esas bajas pasiones desde tiempo ha, como se diría en castellano antiguo.

Estas reflexiones me llegan a propósito de un libro que ha caído en mis manos, Cronistas de Indias: antología, que recoge testimonios de Cristóbal Colón y varios de sus acompañantes en su segundo viaje a América (septiembre 1493-junio 1496). Me ha sorprendido una historia en particular por la naturalidad con que describe la violencia sexual contra una de las mujeres de la tribu Caribe que habitaban las islas de la región homónima.

Relato de violencia sexual contra las mujer en viaje de Colón


Mientras estaba en la barca -dice Michel de Cúneo, uno de los hombres de la tripulación de Colón- hice cautiva a una hermosísima mujer caribe, que el susodicho Almirante me regaló, y después que la hube llevado a mi camarote, y estando ella desnuda según es su costumbre, sentí deseos de holgar con ella. Quise cumplir mi deseo pero ella no lo consintió y me dio tal trato con sus uñas que hubiera preferido no haber empezado nunca. Pero al ver esto (y para contártelo todo hasta el final), tomé una cuerda y le di de azotes, después de los cuales echó grandes gritos, tales que no hubieras podido creer tus oídos. Finalmente llegamos a estar tan de acuerdo que puedo decirte que parecía haber sido criada en una escuela de putas.

Colón viajes


La escena, si cambiamos el ropaje de los personajes, encaja perfectamente en el perfil machista de muchos hombres que conocemos hoy, que no solo serían capaces de ser violentos, sino también de contarlo con placer para terminar culpando a la mujer.

La violencia es solo un método, tras ella se ocultan los verdaderos intereses de dominación, ya sea económica, cultural, psicológica o sexual de una persona o comunidad frente a otra. Remediarla es una de las grandes utopías del mundo moderno que tomará muchos más años de los que ha costado al hombre desarrollarse.

Afortunadamente hoy tenemos mucho más que uñas para defendernos, algunas naciones han aprobado leyes que sancionan severamente no ya la violencia sexual contra la mujer sino también el acoso; pero existen otras, en cambio, donde el nacimiento de una niña se convierte en motivo de burlas e insatisfacciones familiares, y el pronóstico de su vida pasa por la sumisión absoluta, las ablaciones (extirpación del clítoris) y las posibles lapidaciones (muerte a pedradas) y violaciones.

Nos queda mucho por conseguir aún, es cierto, pero saber del tema es ya un primer paso para enfrentarlo con inteligencia.

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