El poder de los calvos

Pep Guardiola

Para la mayoría de los hombres supone un problema ese momento en el que deciden raparse la cabeza ante la imparable pérdida del cabello. Y es que la caída del pelo saca a relucir los temores masculinos de inseguridad y de pérdida de fuerza y virilidad, tal vez condicionados por el mito de Sansón y Dalila.

Sin embargo, con el tiempo se han ido elaborando complicadas leyendas urbanas relacionadas con el poder y la sexualidad que mejoran considerablemente la autoestima de los calvos y que vienen avaladas por la imagen de hombres sexys y con estilo cuyo paradigma es el que fuera entrenador del F. C. Barcelona, Pep Guardiola.

Nos gustan los calvos

Asumir que un hombre es calvo y beneficiarse de sus ventajas es la actitud más inteligente que pueden adoptar tanto hombres como mujeres. Los hombres pueden alimentar su autoestima haciendo reales esas advertencias de que los calvos tienen más vigor sexual, porque las mujeres estamos dispuestas a creérnoslo. Eso sí, previa demostración práctica porque no estamos hablando de un asunto de fe.

Para compensar el mal trago que supone afeitarse la cabeza por completo ante la imposibilidad de conseguir una imagen aceptable con el escaso pelo que les pueda quedar, diversos estudios vienen a reafirmar la seguridad que todo hombre debe tener en sí mismo. Y es que los calvos proyectan una imagen de poder, liderazgo y éxito más fuerte que los afortunados hombres que mantienen intacta su cabellera con el paso de los años.

Por lo tanto, ya no hay excusas para hacer frente a la calvicie con dignidad. Con un sencillo afeitado se puede pasar de ser un hombre inseguro de su atractivo porque está perdiendo el pelo a ser un atractivo calvo que cosecha éxitos a nivel laboral y personal. Con el lema "orgulloso de ser calvo" y a la espera de que cumplan las expectativas, las mujeres apoyamos a todos esos hombres que deciden raparse la cabeza antes que mantener los cuatro pelos que les quedan.

El hombre y los pelos

Restaurada la figura del calvo, también tenemos un momento de atención para esos hombres de espesa cabellera, rubios y morenos, de pelo corto o largo. Porque también son fuente de leyendas, como la de que los rubios son más tiernos y cariñosos y los morenos más viriles. Por su parte, el pelo largo en los hombres merece capítulo aparte por el largo camino que ha recorrido su simbología, desde situarles en los márgenes de la sociedad hasta convertirlos en el intelectual ideal pasando por la rebeldía y la vena artística.

Y hablando de pelo, pero dejando a un lado la cabeza, tenemos que hacer referencia a la cuestión de "el hombre y el oso, cuanto más peludo, más hermoso", porque no se trata de una frase que haya que tomar al pie de la letra. Si bien, esta actitud pasó por su peor momento hace unos años cuando el metrosexual reinaba en los gustos femeninos, ahora lo que se vuelve a llevar es el típico referente de la masculinidad, el hombre "de pelo en pecho". Hemos dicho en pecho, no en espalda, cuello o cintura.

Laura Sánchez  •  miércoles, 21 de noviembre de 2012

DF Temas

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