Sebastian Vettel: el lado más oscuro del campeón del mundo de F1

¿Te imaginas a un niño de tan solo tres añitos conduciendo un kart con una soltura pasmosa? Pues así era Sebastian Vettel, ahora con 23 castañas, el piloto más joven en ganar un mundial de F1. Este alemán, como ves, ya apuntaba maneras desde bien prontito. No es de extrañar su afición tan temprana, su padre Norbert también hizo sus pinitos en el mundo de los coches participando en algunas competiciones. Y al niño se le pagaron sus manías...

Hoy, aunque nuestro ojito derecho siempre sea nuestro Fernando Alonso, el mundo entero tiene la vista clavada en su triunfo. Pero, ¿qué hace Vettel para tener tanta suerte? ¿De quién se rodea? ¿Cuáles son sus rituales para salir con tanto ímpetu a la pista? No te preocupes, todas estas preguntas tienen respuesta, y nosotros te la vamos a contar.

Vettel disfrutando de la playa

Todo piloto tiene su musa


Si la musa de Fernando Alonso es Raquel del Rosario, la de Sebastian Vettel es Hanna Prater. Aunque no es costumbre ver a esta belleza nórdica acompañando al piloto durante sus carreras, sabemos que él siempre la tiene presente. Además, ella tiene sus motivos para no seguirle alrededor del mundo. Simplemente prefiere ser más práctica y estar a su lado en momentos más íntimos, más relajados, lejos de los focos, lejos de la atención de todos los medios del planeta.

Aunque siempre hay alguna mirada indiscreta que está pendiente de todo... Gracias a eso pudimos ver lo enamorada que está la pareja cuando, el pasado mes de agosto, pasaron unos días de relax en un auténtico paraíso situado en Cerdeña, en Porto Cervo. Clima muy distinto al que están acostumbrados, porque la pareja vive actualmente en la ciudad de Zurich, en Suiza.

Ahora que su chico es campeón del mundo, Hanna tendrá que buscar un nuevo enclave paradisíaco para celebrarlo. El mundo ya ha disfrutado de Vettel, ahora le toca a ella.

Muchos nombres de mujer en la vida de Vettel


Ya bastante se lo han pasado bien con el piloto otras mujeres durante sus carreras. Sí, él mismo lo ha reconocido, Hanna, no es la única mujer que le da suerte a la hora de la verdad. La última, de hecho, fue 'Luscious Liz', su 'Seductora Liz'. ¡Pero deja de pensar mal! Luscios Liz era su RB6, el monoplaza con el que empezó el año con Red Bull. Aunque Liz, ya no es Liz, tan sólo queda su espíritu. Tras el cambio de chachis que realizaron en el coche del piloto el pasado mes de mayo, Liz pasó a llamarse Randy Mandy, asi que ha sido Randy Mandy y no Liz la que ha dado suerte esta vez al piloto para ganar en Abu Dhabi.

Vettel ha puesto nombre de mujer a todos los coches que ha tenido hasta el momento, y es que como él mismo ha afirmado en más de una ocasión, le da suerte. En 2008 su coche Toro Rosso STR3 se llamaba Julie, en 2009 su RB5 era Kate... Aunque Kate no le trajo muy buena suerte. Tras su accidente en Australia, lo rebautizó como 'Kate's Dirty Sister' es decir, 'La Hermana Sucia de Kate'.

Vettel celebrando su triunfo

Un piloto muy supersticioso


No es ésta -la de poner nombre de mujer a sus monoplazas-, la única manía del Sebastian Vettel. El chico nos ha salido muy supersticioso. Entre los cordones de su bota se coloca siempre una moneda de la suerte antes de comenzar una carrera. Quizá la moneda sea el centavo especial del que ya ha hablado en alguna otra ocasión. Este centavo se lo regaló su padre tras un accidente de Karts, y está sujeto por un pequeño cerdito de color dorado. ¿Será esa moneda su cerdito de la suerte o es que el piloto lleva consigo dos amuletos diferentes?.

También se ha hablado en alguna ocasión de que el piloto ha corrido con medallas entre sus calcetines para protegerse de la mala suerte. Con tanto peso en las piernas de Vettel no es de extrañar que corra tanto, sin duda le resultará más fácil pisar el acelerador a fondo.

Pero aquí no termina la cosa. No sabemos que el piloto tenga un manager como tal, y no lo sabemos porque él no se fía de nadie. Vettel piensa que en este trabajo es muy fácil dejarse engañar y no quiere correr ese riesgo. Además ha llegado a admitir que un día se cambió de pista tras cruzarse con el un gato negro. Y una última manía: es incapaz de empezar una carrera si no sale por el lado izquierdo.

Al menos, parece que todas sus extrañas precauciones han surtido efecto. Ahora es el campeón del mundo de Fórmula 1, y eso ya no se lo quita nadie.

Alexandra H. Gail  •  lunes, 15 de noviembre de 2010

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