Televisión y programación infantil: ¿es adecuada para los niños?

Programación para niños

Cada 9 de diciembre se celebra el Día Internacional de la Radio y la Televisión a favor de la Infancia, un día que se aprovecha para recordar la necesidad de protección que tienen los niños y del cumplimiento de sus derechos recogidos en la Convención de los Derechos del Niño. Es un día también para reflexionar sobre la influencia que los medios de comunicación tienen en el desarrollo cultural de los niños y para analizar si realmente los estamos protegiendo como necesitan.

Qué ven los niños en la televisión

Con el objetivo de proteger el desarrollo de los niños está vigente en nuestro país la Ley de Comunicación Audiovisual en materia de Infancia. Esta Ley establece un horario protegido para preservar los derechos del niño en la franja horaria de 6:00 a 22:00, incluyendo un espacio superprotegido de 8:00 a 9:00 y de 17:00 a 20:00. Durante ese tiempo se supone que las televisiones no pueden emitir programas de contenido violento, sexista o de contenido explícito sexual. Decimos que se supone, porque si echamos un vistazo a la programación de los diferentes canales de televisión, vemos que esta Ley no se está cumpliendo.

Los niños se sientan frente al televisor y a la hora de la merienda tienen el programa líder de audiencia donde pueden escuchar un lenguaje grosero lleno de palabrotas, que por mucho que los presentadores pidan perdón, ahí queda dicho y escuchado por cualquier niño. Pero si cambian de canal la cosa no mejora, porque a esa misma hora de la tarde pueden encontrar series con escenas de una violencia extrema o programas de humor en los que no tienen en cuenta el horario infantil a la hora de hacer sus chistes.

Además, con la proliferación de las cadenas de televisión tras la introducción del TDT, la programación es mucho más difícil de controlar. Y si bien las cadenas principales respetan en parte la emisión de los programas, que no su contenido, en el horario protegido, no ocurre lo mismo con el resto de cadenas dependientes, donde programan indiscriminadamente realitys y series totalmente inadecuadas para el público infantil.

Depurando responsabilidades

Es cierto que las cadenas de televisión incumplen constantemente el horario protegido, por lo que los niños quedan expuestos a contenidos perjudiciales para su desarrollo personal y sus derechos son vulnerados. Es cierto también, que estas actitudes hay que denunciarlas. Pero no podemos olvidar que la responsabilidad última de lo que un niño ve en la televisión es de los padres. Efectivamente hoy es mucho más difícil que hace unos años controlar los hábitos de ocio de un niño, dado que en su habitación dispone de su ordenador con el que puede acceder a Internet, su consola y su televisor.

Pero si un niño alarga hasta el infinito la hora de la merienda mientras ve capítulo tras capítulo de alguna serie de humor que retrata un vecindario muy particular y empieza a utilizar en sus conversaciones una ironía que no entiende y un lenguaje grosero, el fallo no es únicamente de la cadena que lo emite, sino de los padres de ese niño que le permiten verlo.

Laura Sánchez  •  lunes, 24 de noviembre de 2014

DF Temas

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