Daños colaterales de una noche loca

Daños colaterales de una noche loca

Anoche saliste de fiesta con tus amigas y efectivamente debió ser una gran noche, aunque no te acuerdes de mucho, porque en algún momento la situación se te fue de las manos. Que leyeras en un manual de autoayuda que para ser feliz tienes que "beberte la vida" no quiere decir que hagas barra fija y acabes con las existencias de vodka. Porque o aprendes a interpretar esas abstracciones, o dejas de leer libros de autoayuda. Mientras tanto, urge hacer un control de daños para comprobar las consecuencias de tu noche loca.

Control de daños

No te acuerdas de nada, pero a juzgar por el dolor de cabeza que tienes, la cantidad de alcohol que ingeriste anoche debió ser importante. ¿Preocupada por si superarte el umbral del ridículo? Tranquila, lo primero es reducir los efectos de la resaca. No te fíes de esa leyenda urbana que dice que la resaca se quita si continuas bebiendo porque tu organismo no va a admitir otro vodka para desayunar. Mejor tómate un ibuprofeno.

Si quieres hacerte una idea de las copas que te tomaste anoche busca tu bolso y comprueba cuánto dinero te queda, si es que te queda algo. No estaría mal que comprobaras también si hiciste uso de la tarjeta de crédito, para no llevarte sorpresas. Ya que estamos mirando el bolso, comprueba si los preservativos siguen en su sitio, o falta alguno, no vaya a ser que tu noche de copas incluyera noche de pasión y no te acuerdes.

Es evidente que anoche llegaste muy perjudicada a casa, porque te ha costado un buen rato poder despegar los párpados, eso quiere decir que ni se te pasó por la cabeza desmaquillarte. Es el momento de hacer una buena limpieza facial y, además, examen de conciencia, porque acostarte sin desmaquillar es uno de los pecados capitales. Comprueba también el estado de tu ropa, que puede darte pistas para descubrir en qué sitios estuviste.

Si bebes, no uses el teléfono

Antes de que hables con tus amigas para ver si alguna es capaz de recordarte hasta qué punto hiciste el ridículo, es mejor que lo compruebes tú misma con algo que nunca falla, tu teléfono móvil. Él será el encargado de escupirte a la cara todas las verdades que tu memoria no te quiere contar. Pero antes de husmear en la actividad de tu smartphone, haz tuyo ese mantra que dice que la noche te confunde.

Si el número anterior a la llamada del taxi es el de tu compañero de clase de baile, estás en un aprieto, porque el chico da muestras evidentes de que pasa de ti. Algo que no le afecta a tu naturaleza optimista. Y es estupendo que seas una mujer segura de ti misma y con iniciativa, pero tal vez las cuatro de la madrugada no es la mejor hora para llamarle. Puedes ir preparando una disculpa para la próxima vez que le veas que puede incluir desde tu intolerancia al alcohol hasta el inconveniente de la pantalla táctil que una ya no sabe ni a quién llama.

La prueba más dura va a ser la comprobación del Whatsapp. Demasiada actividad digital para tanto alcohol en sangre. Varios mensajes a tus amigas que te indican que en algún momento os perdisteis la pista; un mensaje a un contacto nuevo diciéndole lo bien que te lo habías pasado; otro a ese amigo con derecho a roce para ver si estaba en la zona. De momento nada grave, si no fuera por ese último Whatsapp a tu ex diciéndole cuánto le echas de menos.

Laura Sánchez  •  viernes, 8 de marzo de 2013

DF Temas

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