Primeras damas. Qué termino tan elegante y distinguido, ¿cierto? Las mujeres de los Presidentes lo saben, y por ello muchas de ellas se esfuerzan al máximo por
brillar en cada acto público, por sacarse todo el partido posible y por estar siempre a la última.
Todas tienen algo en común:
no se casaron con hombres 'normales', por así decirlo. Sus maridos no solamente co-dirigen sus hogares con ellas, no son meros cabezas de familia, sino que son la cabeza del Estado,
los hombres que gobiernan, que deciden la política de su país.
Muchas de ellas se casaron sin saber que algún día sus maridos podían llegar tan alto en la política, y otras, aunque en menor cantidad, iniciaron su matrimonio casi a la vez que su marido era investido presidente (como es el caso de
Carla Bruni ).
La vida a la sombra de un hombre
La vida de las primeras damas es una constante vivencia a la sombra de sus maridos. Ellas les acompañan a todos los actos oficiales -momento en el que realmente podemos ver todo ese despliegue de glamour- y tienen una buena imagen de cara a la galería como
esposas perfectas inseparables y entregadas a sus maridos.
Sus voces se oyen poco, por norma general, pero en ocasiones encontramos algunas
primeras damas más activas socialmente, como es el caso de
Michelle Obama, a quién podemos ver en programas de televisión y otras apariciones públicas sin la necesaria compañía de su marido. Pero lo cierto es que muchas esposas de presidentes viven a la sombra de estos.
No obstante, hay que hacer una objeción con esta constatación. Suele ocurrir, y la historia nos ha dejado algunos casos, que
aparente presencia estática de las primeras damas no es nada más que un papel de cara a la sociedad, y que de puertas a dentro las cosas sean bien diferentes.
Asesoras políticas
Al igual que ocurre con los asesores políticos, las mujeres presidenciales pueden tener a veces la función de
consejeras e incluso de cabezas pensantes reales de la política de sus maridos. En este sentido no podemos olvidar el mandato de
Bill Clinton como Presidente estadounidense, durante el cual sabemos, y después se ha demostrado, que la
idealista y asesora de las políticas de Clinton era nada más y nada menos que su mujer,
Hillary Clinton.
Otras, como fue el caso de
Ana Botella, mujer del ex Presidente del Gobierno español
José María Aznar, no sabemos hasta qué punto influenciaba a su marido, pero lo que si constatamos es que ella también era una mujer de pensamiento político y que después, de hecho, ha acabado trabajando de ello, como
teniente de alcalde y concejala de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid.
La mejor imagen del Gobierno
Pero sin duda, como adelantábamos, una característica bastante común en muchas primeras damas, es el buen gusto por la estética personal y la moda. Su imagen da luz a los actos de gobierno, y
sus estilismos son objeto de examen cada vez que aparecen públicamente.
Así, algunas de las esposas de Presidentes que según nosotras creemos que tienen más estilo, elegancia y glamour a la hora de vestir, son
Sonsoles Espinosa, esposa del Presidente del Gobierno Español, y que nos encanta por sus súper complementos tamaño XXL,
Michelle Obama, que siempre va perfecta para cualquier ocasión, y
Carla Bruni, que posee una belleza natural que neutraliza sin exagerarla con un estilo sobrio y elegante.
Primeras damas que ya han pasado a la historia
La figura y la presencia de las esposas de los Presidentes de Gobierno siempre ha estado ahí. A lo largo de la historia nos hemos quedado con algunos nombres e imágenes que habitarán en nuestras memorias por siempre.
Es el caso de mujeres como
Jacqueline Kennedy, Eva Perón o Nancy Reagan. La primera, también llamada habitualmente Jackie Kennedy fue la
mujer del presidente estadounidense John F. Kennedy (1953-1963) justo hasta el año del asesinato de este. Jackie pertenecía a la alta sociedad neoyorkina y sin duda ha sido y será uno de los
referentes de estilo del siglo XX.
Por su parte,
Eva Perón es uno de los
iconos más grandes de Argentina y del resto del mundo también. Empezó su carrera política de la mano de su marido, Juan Perón. Siendo primera dama promovió el reconocimiento de los derechos de los trabajadores y de la mujer, entre ellos el sufragio femenino y realizó una amplia obra social desde la Fundación Eva Perón.
Poco después llegó a gobernar el país.