La primera película sonora del gran Charlie Chaplin cumple hoy 75 años

¿Te puedes creer que Charles Chaplin, genio e innovador del séptimo arte, se resistía a hacer cine sonoro? No quería dejar atrás el cine mudo, pero al final se decidió a hacerlo con una de sus películas más famosas 'Tiempos modernos', fue entonces cuando el mundo escuchó por primera vez la voz de Charlot en la gran pantalla.

Bien pues de eso hace ahora 75 años, y para escuchar esa voz, ¿qué mejor que con una sátira sobre el capitalismo en la época de la Gran Depresión? Él como siempre, provocador, transgresor, ¡todo un artista!

Corría el año 1936 cuando Chaplin se decidió a hacer esta película. Nunca antes había hecho cine sonoro, sin embargo la voz de los actores se llevaba escuchando desde el año 1927, cuando se estrenó la que hasta ahora se había creído era la primera película sonora: 'El Cantor de Jazz'. Y te decimos hasta ahora se creía, porque hace bien poquito se descubrió que la primera voz que se escuchó en la gran pantalla fue la de una española: la de una jovencísima Concha Piquer. Lee DeForest había rodado en 1923 un film en el que la cantante valenciana hacía gala de todo su desparpajo de verborrea.

fotograma de 'Tiempos modernos'

75 años desde que Charlie Chaplin se rindiera al cine sonoro


Pero a pesar de todo ésto, a pesar de que el público demandaba escuchar la voz de Charlot, él erre que erre. Mientras observaba la caída de estrellas como Gloria Swanson o Buster Keaton por la llegada de la palabra, Chaplin se aferró a la vieja escuela, a su tierno y silente vagabundo que, con bombín y zapatones, había conquistado a millones de espectadores con sus capacidades mímicas.

"Tiempos modernos" fue sonora, sí. Pero no tuvo diálogos. Sólo palabras sueltas, algunas de ellas inventadas. "Las palabras son escasas. Lo más grande que puedes decir con ellas es 'elefante'", bromeaba el director de 'La quimera del oro'. Eran las máquinas y los jefes a través de sus órdenes los únicas que tenían un discurso, imperativo en el primer caso, de voz metálica en el segundo. Apuntada quedaba la dominación de la palabra sobre el silencio y del ruido sobre la palabra.

En esta película Chaplin rizó el rizo al incluir un número musical... que tampoco era uno cualquiera. Para su canción, una versión de Léo Daniderff de "Je cherche après Titine", inventó un idioma nuevo, suma del francés y del italiano, para acabar renombrándola como "Charabia". Palabras, una vez más, que no significan nada. Y sólo al final, aunque sin sonido, se podía leer en sus labios un "sonríe" dedicado a la huérfana Godard, antes de cerrar el plano caminando por una carretera desierta, sin destino pero con amor.

Aunque en realidad, en su guión, "Tiempos modernos" tenía un desenlace bastante más agrio: Charlot acababa con un ataque de nervios y recibiendo en el hospital a un vagabundo vestido de monja. Y pese a este cambio en pos de la popularidad del filme, "Tiempos modernos", con un coste de 1,5 millones de dólares de la época, fue un fracaso comercial.

Aún así, Chaplin siguió adelante, y optó definitivamente por el cine sonoro, y cuando se decidió, fue imparable... El genio de ese humor embadurnado de lágrimas aún remoloneó hasta firmar su capitulación final, que llegaría a lo grande con el monólogo histórico que cerró 'El gran dictador'.

Alexandra H. Gail/EFE  •  sábado, 5 de febrero de 2011

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