Fallece el escritor y defensor de los derechos humanos Ernesto Sábato a los 99 años

Ernesto Sábato, escritor argentino y gran defensor de los derechos humanos, falleció ayer a los 99 años de edad, dejando huérfanos a los seguidores de la literatura hispanoamericana y a los admiradores de su figura como defensor de los derechos humanos.

Ernesto Sábato

"Se ha ido un faro de la ética", resumió el ministro de Cultura de la ciudad de Buenos Aires, Hernán Lombardi, quien consideró que éste es un buen momento para reivindicar la obra del autor de 'El Túnel' y 'Sobre Héroes y Tumbas", entre otras. Sábato es "esa clase de personajes que valen la pena mirar, aprender y encontrar refugio, aunque discrepes en algunas cosas", destacó en declaraciones a la prensa.

La salud del escritor ya se encontraba muy deteriorada, razón por la que ya llevaba varios años recluido den su casa de Santos Lugares (cerca de Buenos Aires) debido a sus problemas físicos. Elvira González Fraga, la mujer que le acompañaba desde que Sábato enviudó, en 1998, dijo que en los últimos días una fuerte bronquitis terminó de complicar su delicado estado de salud.

Debido a su ceguera, el autor se había visto obligado en los últimos años a abandonar la lectura y la escritura, y a llenar su tiempo con la pintura y otras aficiones que practicaba en su vivienda.

Ernesto Sábato, escritor concienciado


Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz 1980, consideró que el escritor "tuvo una vida muy fructífera y muy participativa en los problemas sociales y humanitarios". Fue clave su participación en el informe 'Nunca más', sobre las desapariciones durante la última dictadura militar argentina.

El autor ha fallecido a las puertas de los 100 años, que habría cumplido el próximo junio. Por ese motivo los organizadores de la Feria del Libro de Buenos Aires, que comenzó la semana pasada, tenían previsto realizar hoy un homenaje a su trayectoria.

Una vida dedicada a la literatura


Ernesto Sábato nació en la localidad bonaerense de Rojas el 24 de junio de 1911 y siempre ha reconocido que "el arte" le salvó del suicidio. La fama internacional le llegó tarde, en 1961, con la novela 'Sobre Héroes y Tumbas', y su consagración como figura clave en la literatura hispanoamericana la tuvo en 1974 con 'Abaddón el exterminador', que fue premiada en Francia.

Esas dos obras completaron una trilogía junto a su primera novela 'El Túnel' (1948). Entre los numerosos premios que recibió, además del premio Cervantes en 1984, así como el Menéndez Pelayo (1997) y el Gabriela Mistral (1983), otorgado por la Organización de Estados Americanos (OEA).

Pero uno de los reconocimientos más emotivos de su vida le llegó en 2004, cuando fue homenajeado con reiteradas ovaciones durante el III Congreso de la Lengua que fue organizado en la ciudad argentina de Rosario.

EFE / Teresa Guerra  •  sábado, 30 de abril de 2011

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