Selecto concierto de Julio Iglesias en las Pirámides de Guiza, Egipto

Con traje negro, los ojos cerrados y la épica de los 67 años recién cumplidos, Julio Iglesias hizo la pasada noche de Quijote políglota ante un selecto auditorio, treinta años después de su primer concierto en las Pirámides de Guiza.

Julio Iglesias en Egipto
Fue precisamente "Quijote" el tema que abrió una noche que se inició dos horas antes, cuando los dos mil espectadores se dieron un banquete compuesto por langostino del mar rojo con salmón ahumado, lomo de ternera y rematado por un queso con cardamomo.

Aplacado el apetito de ministros, diplomáticos, empresarios y políticos, entre otros, las luces inundaron el escenario, las Pirámides y la Esfinge confirmaron su asistencia y Julio hizo de la canción del caballero manchego su carta de presentación.

Un recuerdo de la juventud de Iglesias


"Uno de mis mejores recuerdos está en Egipto", confesó el cantante español más universal, que actuó en el mismo lugar en 1981 invitado por el entonces presidente Anuar el Sadat. Seducido por el Nilo, Julio Iglesias reconoció estar enamorado de la Esfinge: "He venido a darle el 'Sí, quiero'". Y levantó los primeros aplausos y sonrisas.

Fiel a sus señas de identidad, Julio Iglesias mantuvo la mano en el pecho, flirteó con algunas de sus bailarinas y tuvo algún arrebato para bailar que no fue a mayores. "Soy español de los pies a la cabeza", proclamó antes de explicar que su padre nació en el norte de sonidos celtas y su madre en el sur de ritmos flamencos, que se atrevió a entonar tímidamente.

Y, puestos a recordar a su padre, Julio Iglesias trajo hasta El Cairo la "morriña" y la "saudade" que esconde "Canto a Galicia". De su repertorio de más de 40 años de carrera musical, no olvidó el ritmo latino de "La gota fría" ni los temas en francés como "Je n'ai pas changé" o "Ne me quitte pas", del belga Jacques Brel. Para "Ae, ao", "Manuela" o "Mammy Blue", el artista español invitó al público a cantar el estribillo y despertó exclamaciones de sorpresa cuando en el tema "Corrientes 348", una pareja de tango subió al escenario.

La clase magistral de Julio Iglesias


"El sex appeal está dentro de nosotros", apuntó en una lección rápida de tango, un baile que describió como lo más parecido a "hacer el amor en posición vertical". "La carretera" o "Bacalao" también sonaron en un concierto en el que, para sorpresa de los egipcios, dominó el español y a lo largo del que Julio Iglesias mudó de idioma varias veces y se sinceró con el público.

Concierto de Julio Iglesias en Egipto

"¿Por qué no me llevaste contigo?" fue la pregunta de uno de los hijos que tiene con Miranda Rijnsburger. "Es un largo viaje. La próxima vez te traeré", prometió Julio Iglesias con el testigo de un auditorio que disfrutó de dos horas de concierto. El cantante español, con 79 discos y más de 300 millones de copias vendidas, también quiso recordar al tenor italiano Luciano Pavarotti con la canción en italiano "Caruso".

Y además de deshojar las memorias, Julio Iglesias compartió canción con la joven cantante sueca Linda Lind, a la que el español aconsejó que no hablara de él con "ni con papá, mamá o el novio". "Al menos ya podrás decir que has trabajado una noche en uno de los lugares más bellos", agregó.

Cuando Julio Iglesias se iba con otro de sus éxitos más internacionales, "Me va, me va", el público pidió más y el dedicó la última canción a Anuar el Sadat, "el primer presidente de la historia" que está en su corazón.

EFE  •  sábado, 16 de octubre de 2010

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