Los 11 complejos más comunes

Algunos afectan más al físico y otros son más psicológicos

Tamara Sánchez

Los complejos más frecuentes

Tenemos complejos para todos los gustos. Algunos son raros, apenas hemos oído hablar de ellos y se dan en pocas personas. Sin embargo, otros complejos afectan en mayor o menor medida a una gran cantidad de gente, sobre todo algunos complejos físicos y psicológicos. En el diccionario de complejos te contamos cuáles son los complejos más comunes.

11 complejos más comunes, ¿te suena alguno?

1 Complejo de inferioridad. Este complejo pertenece a la categoría de complejos psicológicos. Las personas que sufren el complejo de inferioridad se sienten poca cosa, inferiores y poco valiosas en comparación con los que están alrededor. Algunos de los síntomas que definen a este tipo de complejo incluyen falta de autoestima, escasa confianza en uno mismo, gran timidez en los contextos sociales, escasa autonomía y tendencia a menospreciar los logros propios y sobrevalorar el éxito de los demás. Para superarlo es necesario trabajar sobre los pensamientos negativos y distorsionados y transformar esas creencias erróneas en otras que se asemejen más a la realidad.

2 Complejo de superioridad. Parece el opuesto al complejo de inferioridad pero en realidad tienen la misma causa: una baja autoestima. Lo que cambia es la reacción. Las personas con complejo de superioridad intentan enmascarar su sentimiento de inferioridad. Tratan de compensar esos aspectos en los que se creen peores que los demás resaltando aquellas cualidades en las que sobresalen. La conducta relacionada con este mecanismo de ‘defensa’ suele incluir opiniones exageradamente positivas sobre el valor y las habilidades propias, vanidad, estilo extravagante a la hora de vestir, sentimentalismo y tendencia a rechazar las opiniones de otros.

3 Complejo de Peter Pan. Adultos que se niegan a crecer, a madurar y a adquirir responsabilidades. Aunque este complejo da para mucha ironía, las personas que lo padecen pueden llegar a arruinar sus vidas. Es frecuente que presenten crisis de ansiedad, de angustia y de depresión. Los años pasan y, a pesar de que el sujeto se autoprotege con una coraza que no le permite percibir el paso del tiempo, tarde o temprano alguna circunstancia hace que ese mecanismo de protección tenga que desaparecer. Es entonces cuando el paciente se encuentra con las manos vacías y una vida dolorosamente irrealizada.

4 Complejo de Cenicienta. Lamentablemente aún quedan restos de ese estereotipo en el que las mujeres tienen como único objetivo encontrar un buen marido, siendo incapaces de vivir independientes. Algunos de los síntomas de esta clase de complejo incluyen un pánico atroz a salir de la zona de confort, idealización absoluta de la pareja y sumisión constante. El mejor tratamiento para este problema pasa por transformar este comportamiento buscando la felicidad por una misma, sin esperar a que nadie tenga que venir a cambiar la realidad.

5 Complejo de Edipo. Se trata de la preferencia indiscutible del hijo varón por su madre, a la que ama incondicionalmente estableciéndose un vínculo entre ellos en el que dejan de lado al padre.

Los complejos más comunes

6 Complejo de Electra. El complejo de Edipo en versión femenina. En este caso, la hija y el padre establecen una relación en la que la madre apenas interviene.

7 Complejo de gorda. Sin duda, es uno de los complejos más frecuentes que hacen la vida imposible a millones de mujeres. Para algunas, nunca se está lo suficientemente flaca. Las chicas que padecen este complejo están continuamente pendientes del veredicto de la báscula. Las consecuencias de esta actitud pueden llegar a ser muy serias y terminar desembocando en un trastorno alimentario como la anorexia o la bulimia. Por eso, es fundamental pedir ayuda psicológica a tiempo. El especialista mejorará la autoestima de la paciente ayudándola a aceptarse a sí misma.

8 Complejo por la altura. Bien sea por exceso o por defecto, el complejo de alta y el complejo de baja son de los complejos físicos más frecuentes que nos podamos encontrar. No está escrito en ningún sitio a partir de qué estatura uno es bajo, alto o normal. Relativizar el propio concepto de alto o bajo ayudará a las personas que padecen este complejo a relativizar algo mucho más fundamental como es el aspecto físico. ¿Realmente piensas que tu imagen exterior te define como persona?

9 Complejo de nariz. Son muchas las personas que se sienten muy infelices a causa de su nariz. Habitualmente estas personas terminan sometiéndose a una rinoplastia para cambiar su aspecto. Es cierto que esto es una solución, pero quizá no la mejor. Para superar cualquier tipo de complejo hay que atajarlo de raíz y eso supone llevar a cabo distintos ejercicios de autoestima que propicien el amor propio. Esto reforzará no solo la aceptación de la nariz, sino también de cualquier otra parte del cuerpo y de la personalidad del individuo.

10 Complejo de pecho. Los pechos son otro de los caballos de batalla de las mujeres. El complejo de poco pecho es mucho más frecuente que el complejo de pecho grande, pero ambos son complejos físicos muy comunes. Ante un complejo así, debes recordar que tú eres algo más que un escote. El requisito fundamental para superar este problema es que sepas aceptar tanto tu exterior como tu interior. Una vez que lo hagas, ya no querrás cambiarlo nunca más.

11 Complejo de Otelo. En las relaciones sentimentales entre personas inseguras este complejo es muy común. Aparecen celos enfermizos y la persona con este complejo está totalmente segura de que su pareja le es infiel a pesar de que no tenga motivos reales que justifiquen sus sospechas. Algunos de los aspectos que caracterizan al complejo de Otelo incluyen una constante situación de alerta y vigilancia respecto a los hábitos de la pareja, la percepción errónea de los hechos cotidianos y la imposibilidad de controlar impulsos o pensamientos. Este problema afecta cada día a más relaciones y es fundamental buscar ayuda psicológica para ponerle fin.