Cómo superar el complejo de inferioridad: nadie es más que nadie

6 claves para afrontar el complejo de inferioridad de una vez por todas

Laura Ruiz Mitjana

La autoestima y el autoconcepto son elementos que tienen mucho que ver con el sentimiento de valía personal. Cuando éstos son buenos, nos sentimos a gusto con nosotras mismas, y aceptamos y reconocemos nuestras virtudes y nuestros puntos débiles. Sin embargo cuando, por las razones que sean, nos mostramos inseguras, creemos que "no valemos lo suficiente" o pensamos que se reirán de nosotras por X motivo, entonces aparece el llamado complejo de inferioridad.

El complejo de inferioridad se define como una serie de rasgos característicos en la persona, que le causan ciertas dificultades a la hora de relacionarse y de afrontar su vida diaria. Entre estas características encontramos: timidez excesiva, bloqueo, sentimientos de inutilidad, baja autoestima, sentirse "no válida" o "no suficiente", necesidad constante de complacer a los demás, etc. En Diario Femenino vamos a contarte cómo superar el complejo de inferioridad de una vez por todas. Porque, como debes empezar a reconocer, nadie es más que nadie

¿Por qué aparece el complejo de inferioridad?

El complejo de inferioridad suele aparecer (y desarrollarse) en la infancia, aunque hay adultos que también empiezan a desarrollarlo siendo adultos. Cuando el complejo de inferioridad se desarrolla en la infancia, encontramos diferentes causas que explican su aparición: apegos desadaptativos, primeros vínculos dañinos, padres sobreprotectores o negligentes, haber experimentado ciertos tipos de maltrato, etc.

Por otro lado, cuando el complejo de inferioridad aparece en la adultez, las causas también pueden variar. Así, en sus orígenes encontramos:

- Experiencias negativas relacionadas con el propio desempeño personal.

- Falta de habilidades sociales.

- Ser demasiado exigentes con nosotras mismas.

- Tener algún complejo físico.

- Mostrar dificultades para detectar los puntos fuertes en una misma.

- Tendencia a la autocrítica negativa.

- Mantener un discurso negativo con nosotras mismas.

6 ideas clave para superar el complejo de inferioridad

Quizá eras más o menos consciente de que hay aspectos de tu vida o de ti misma que te hacen sentir insegura, y leer esto te ha ayudado a identificar tu problema. ¿Sientes que tienes complejo de inferioridad y te gustaría superarlo? ¿No sabes cómo empezar a sentirte bien contigo misma y con lo que tú eres? ¿Quieres empezar a quererte más y mejor? Entonces no te pierdas las 6 ideas clave que te proponemos para superar el complejo de inferioridad:

1 Pon límites

Los límites nos ayudan a definir qué queremos y qué no, qué toleramos y qué no, etc. Poner límites a los demás nos ayuda a definirnos, a conocernos y a ofrecernos amor propio. ¿Por qué? Porque a través de ellos estamos estableciendo la manera en la que queremos ser tratados y respetados. Y el respeto debe comenzar desde uno mismo, pero también ayuda a sentirnos mejor el hecho de sentirnos respetados.

Cuando aprendemos a poner límites, a saber decir 'no' (a través de la asertividad) y a escoger qué personas queremos dentro de nuestra vida y cuáles no, estamos aprendiendo a apostar por nuestro propio bienestar.

2 No te compares

¿De qué sirve compararse con los demás? Sólo puede resultar útil en el caso de que quieras mejorar algo de ti misma. Pero, ¿para autocompadecerse? ¿Realmente crees que esto te aporta algo? La realidad es que todos tenemos puntos fuertes y también defectos, y que la mejor manera de empezar a sentirte bien contigo mismo es fijarte en tus cualidades, intentar mejorar aquella que sí puedes cambiar y dejar de compararte con los demás. Los demás tienen sus realidades y no tiene por qué coincidir con la tuya, y eso no te hace ni mejor ni peor persona. Tu valía personal viene de ti, no de los demás.

3 Escúchate a ti misma

Otra idea clave para superar el complejo de inferioridad es escucharte a ti misma. ¿Qué significa esto? Significa parar, en tu ajetreo diario, y reconocer cómo te sientes y por qué. Escuchar tu cuerpo y tus emociones: ¿me siento bien? ¿Estoy a gusto? ¿Qué me preocupa? Este pequeño ejercicio de introspección personal nos invita a reflexionar sobre aquellas cosas que necesitamos o aquellas cosas que nos hacen sentir bien, y es, a la vez, una oportunidad de autorreforzarnos por las cosas que estamos haciendo bien.

4 Invierte tiempo en ti

Invertir el tiempo en una misma es, igual que escucharse a una misma, otra forma de autocuidado. Y el autocuidado se relaciona positivamente con la mejora de la autoestima, un buen punto de partida para empezar a superar el complejo de inferioridad. ¿No te sientes "suficiente"? ¿No te gustan algunas cosas de ti misma?

Prueba a pasar más tiempo contigo misma: haz planes sola, sal a pasear, lee un buen libro, conecta con todas esas emociones, positivas y negativas, que planean dentro de ti. Cuando inviertes tiempo en ti misma, te estás dando la oportunidad de conocerte y de empezar a valorar todo aquello bueno que tienes y eres.

5 Modera la autoexigencia

La autoexigencia es un rasgo de personalidad muy común en algunas personas. Consiste en la búsqueda constante de la perfección, y, aunque puede conllevar aspectos positivos, lo cierto es que también genera grandes frustraciones. Así, ser autoexigente implica beneficios (te ayuda a mejorar, a obtener buenos resultados, a sentirte bien contigo misma…), sin embargo, cuando ésta es excesiva, aparecen los problemas: sentimientos de frustración, de "no llegar a todo", miedo a fracasar, a decepcionar…

Es por ello que conviene gestionar esta presión por hacer las cosas bien y dejarnos llevar también por lo que necesitamos a cada momento. Cuando lo hacemos, nos estamos acercando un poco más a una visión realista de nosotras mismas, con sus puntos fuertes y débiles, lo que nos puede ayudar a aceptar quienes somos y a dejar de exigirnos cosas imposibles.

6 Anota todo aquello que te guste de ti

Otra idea clave para superar el complejo de inferioridad es tomar conciencia de las cosas que se nos dan bien. No somos perfectas, y justamente aquí radica la perfección: en el saber conectar con nuestras imperfecciones para integrarlas en nuestro autoconcepto. Pero las capacidades de cada una también están presentes dentro de nosotras, aunque a veces nos cueste reconocerlas o conectar con ellas.

Por ello, te proponemos este pequeño ejercicio: coge una hoja y empieza a anotar aquello que se te da bien, aquello que te guste de ti, aquello de lo que te sientas orgullosa. No hace falta que lo escribas todo en el mismo momento. Prueba a practicar la conciencia de estas capacidades durante el día a través de observarte cada día. Tomar conciencia de todo ello te ayudará a alejarte poco a poco de ese complejo de inferioridad que te impide disfrutar realmente.

Empieza a pensar en ti para superar el complejo de inferioridad

Hemos visto algunas ideas sobre cómo superar el complejo de inferioridad. Sin embargo, si realmente sientes que este problema interfiere en tu vida y en tu bienestar, te recomendamos que pidas ayuda profesional para empezar a trabajar en ti.

A medida que crecemos y que vamos viviendo experiencias, nuestra manera de enfocar la vida y los cambios va evolucionando. Todo lo que vivimos nos condiciona, para bien o para mal, y aprender a gestionar estas experiencias nos permitirá madurar y sobre todo, encontrar el equilibrio interior que tanto anhelamos.

Igual que las experiencias y nuestra visión de la vida van cambiando, las emociones también están en constante evolución, y nuestra visión de nosotras mismas, también. La buena noticia es que se puede seguir trabajando en todo ello, a través de algunas estrategias como el autoconocimiento personal, el autocuidado y sobre todo, el pedir ayuda cuando sientas que la necesitas. Tomar conciencia de quiénes somos y de lo que realmente queremos es un proceso que dura toda la vida, pero mejor hacerlo con una autoestima fuerte y con la conciencia de todo aquello que nos hace únicas, ¿no?

Ahora que ya sabes cómo superar el complejo de inferioridad, es hora de ponerse manos a la obra. ¡Cuéntanos en los comentarios qué te parecen estos consejos! 

Referencias bibliográficas:

  • Gergen, K.J. (1996). Realidades y relaciones. Barcelona: Paidós.
  • Brachfeld, O. (1935/1970). Los sentimientos de inferioridad. Barcelona: Luis Miracle
  • Donat, J. (1949). Adler y su Psicología Individual. Madrid: Razón y fe
  • Adler, A. (1907/1977). Studie über die Minderwertigkeit von Organen. Frankfurt: Fischer

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