Poemas de Navidad para tus hijos (niños o adolescentes) MUY entrañables

Preciosos versos para dedicar a los hijos por Navidad o por Año Nuevo

Si los poemas despiertan en ti sentimientos de amor y ternura, si tú también te sientes feliz con solo leerlos. Si para este año buscas un modo diferente de expresar tus sentimientos por Navidad, entonces no dejes pasar la oportunidad de enviar un maravillosos poema de Navidad para tus hijos, ya sean niños o adolescentes.

¿Y qué poema puedo elegir para mis niños? Uno que habla de la Nochebuena, de la magia de la Navidad, de la llegada de los pastores a Belén o de la tradición que envuelve a los Reyes Magos. Nosotras te damos a conocer los más bonitos y entrañables poemas de Navidad y tú ya te encargas de seleccionar el que le mandarás a cada uno de tus hijos. ¡Vamos a verlos!

Poemas de Gloria Fuertes para mandar a nuestros hijos por Navidad

Gloria Fuertes es conocida sobre todo por sus versos destinados al público infantil. Con más de una docena de poemas, hoy en día siguen siendo mucho los niños y los adultos quienes los recitan. ¿Por qué no elegir una de estas estrofas como felicitación de Navidad para nuestros hijos?

+ 'El camello cojito', poema para Navidad

Comenzamos con un maravilloso poema de Gloria Fuertes para niños titulado 'El camello cojito'. Seguro que a tus peques les encanta, ¡y a los mayores también!

El camello cojito
El camello se pinchó
con un cardo del camino
y el mecánico Melchor
le dio vino.

Baltasar
fue a repostar
mas allá del quinto pino...
e intranquilo el gran Melchor
consultaba su "Longinos".

-¡No llegamos,
no llegamos,
y el Santo Parto ha venido!

-Son las doce y tres minutos
y tres reyes se han perdido-.

El camello cojeando
más medio muerto que vivo
va espeluchando su felpa
entre los troncos de olivos.

Acercándose a Gaspar,
Melchor le dijo al oído:
-Vaya birria de camello
que en Oriente te han vendido.

A la entrada de Belén
al camellole dio hipo.
¡Ay qué tristeza tan grande
en su belfo y en su tipo!

Se iba cayendo la mirra
a lo largo del camino,
Baltasar lleva los cofres,
Melchor empujaba al bicho.

Y a las tantas ya del alba
-ya cantaban los pajarillos-
los tres reyes se quedaron
boquiabiertos e indecisos,
oyendo hablar como a un Hombre
a un niño recién nacido.

-No quiero oro ni incienso
ni esos tesoros tan fríos,
quiero al camello, le quiero.
Le quiero, -repitió el Niño.

A pie vuelven los tres reyes
cabizbajos y afligidos.

Mientras el camello echado
le hace cosquillas al niño.

+ Poesía 'Jesús, María y José'  en Navidad

La escritora también nos regala este poema en el que se relata la estancia de Jesús, María, y José en el pesebre. Además de obsequiar a tus hijos con unos versos muy especiales tendrás la oportunidad de hablar con ellos y contarles un poco más acerca del nacimiento de Jesús.

Jesús, María y José
estaban junto al pesebre.
El niño tenía frío.
María tenía fiebre.
Al Niño Jesús Bendito,
le entretiene un angelito.
Se arremolina la gente,
Vienen los Reyes de Oriente.

Se acercan los mensajeros.
El Niño hace pucheros.
No le gusta el oro fino,
prefiere pañal de lino.
Los pastores van en moto,
y se arma un alboroto,
las ovejas asustadas,
corren hacia las majadas.

Los pastores dan al Niño
bollos y queso, y cariño.
José, María, y Jesús,
nos dan vida y nos dan luz.

+ Poema 'El rey dormilón' para niños en Navidad

El poema 'El rey dormilón' también es de Gloria Fuertes, y es uno de los más indicados para los peques de la casa por su sencillez, su originalidad y por estar envuelto en una musicalidad especial que más que leerlo parece que lo vayamos a cantar. ¡Ya tienes un pasatiempo de diez para divertirte con tus niños!

No te duermas, hijo,
que están los pastores.
Ellos te traen quesos,
ellos te traen flores.

Hijo, no te duermas,
que vienen los Magos.

Melchor, si le vieras,
los ojos muy largos,
Baltasar muy negros
y Gaspar muy claros.

Hijo no te duermas
que nace mi llanto.

No cierres los ojos,
que te está mirando
un pastor sin madre
que vino descalzo
a ofrecerte un cuenco.

Cuenco de sus manos
lleno de azulinas
de las de tus campos.
¡Hijo, no te duermas,
que te están rezando!

Poema para regalar a los niños durante las navidades 

Al dedicar uno de estos poemas a tus hijos les estás diciendo lo mucho que les quieres y lo orgullosa y feliz que te sientes de poder pasar otras navidades a su lado. La siguiente poesía es de Jorge Javier Roque y trata sobre una Navidad que inspira.

La Navidad me inspira
La Navidad me inspira
es este espíritu mágico
que encuentro en cada esquina
el que me lleva a ti de pensamiento.
Ya vislumbro tu regalo
este año más que nunca
una promesa de amor sincera
esta Navidad más que nunca
lo sencillo llega más hondo
lo sencillo no te lo esperas
mi regalo, mi amor: un poema.

Emotiva poesía para niños por Navidad 

El siguiente poema pertenece a George Pellicer y es ideal como felicitación especial y diferente y como forma de agradecimiento, porque dar las gracias a los hijos simplemente por el hecho de serlo es algo que no tiene precio.

Instante navideño
Mi Navidad no necesita árbol ni frío,
solo el calor de mis seres queridos,
a los que aprecio todo el año,
pero disfruto un instante y llenan mi vacío.

Versos navideños para nuestros hijos

Luis Rosales es quien firma este poema navideño que versa sobre el nacimiento del niño Jesús. Las metáforas nos invitan a pensar en las luces blancas de Navidad y a no olvidar nunca el significado tan valioso que tienen estas fechas para los cristianos.

De cómo estaba la luz
El sueño como un pájaro crecía
de luz a luz borrando la mirada;
tranquila y por los ángeles llevada,
la nieve entre las alas descendía.
El cielo deshojaba su alegría,
mira la luz el niño, ensimismada,
con la tímida sangre desatada
del corazón, la Virgen sonreía.
Cuando ven los pastores su ventura,
ya era un dosel el vuelo innumerable
sobre el testuz del toro soñoliento;
y perdieron sus ojos la hermosura,
sintiendo, entre lo cierto y lo inefable,
la luz del corazón sin movimiento.

Poema para desear una feliz Navidad a los hijos

Rosario Castellanos también quiere poner sobre la mesa el verdadero significado de la Navidad: rodearse del cariño y el amor de los que más nos quieren y dejar de lado lo material. Y es que no hace falta abrir docenas de regalos para sentirnos afortunados de verdad.

Resplandor del ser
Para la adoración no traje oro.
(Aquí muestro mis manos despojadas)
Para la adoración no traje mirra.
(¿Quién cargaría tanta ciencia amarga?)
Para la adoración traje un grano de incienso:
mi corazón ardiendo en alabanzas.

Versos sobre la Virgen y el niño Jesús para tus hijos en Navidad

Una canción tradicional que ha sido convertida en poesía y que muchos niños y niñas recitan cada vez que llega el 25 de diciembre. Aquí tienes la letra para leer al lado de los tuyos o para anotar en su postal navideña.

A Belén van caminando
huyendo del rey Herodes
y por el camino pasan
hambres, fríos y calores.

Al Niño lo llevan
con mucho cuidado
porque el rey Herodes
quiere degollarlo.

Yendo por el caminito
con un labrador se encuentran;
le pregunta la Señora:
"dime, labrador, ¿qué siembras?"

Y el labrador dice:
"estas pocas piedras
para otro año
empedrar mi era."

"Pues, si piedras siembras,
que piedras se vuelvan."

Tanta fue la profusión
que el Señor mandó de piedras
que el quiñón parecía
una grandísima sierra.

Aquel fue el castigo
que Dios le mandó
por ser mal hablado
aquel labrador.

Camino más adelante
otro labrador se encuentran;
le pregunta la Señora:
"dime, labrador, ¿qué siembras?"

El labrador dice,
con mucho cariño:
"Señora, sembrando
este poco trigo,
para que a otro año
esté bien nacido."

"Pues ven mañana a segarlo
sin ninguna detención
que este milagro lo hace
el Divino Redentor."

Y este fue el milagro
que Dios le mandó
por ser bien hablado
aquel labrador.

Labrador de buena fe
a la noche va a su casa
a su mujer y a sus hijos
les cuenta lo que le pasa.

Busca los peones
para ir al trigo
que ya estaba seco,
granado y florido.

Estando sacando el trigo
pasaron cuatro a caballo.
Por una mujer, un viejo
y un niño van preguntando.

El segador dijo:
"cierto es que los vi
estando sembrando
pasar por aquí."

"Pues, si tanto tiempo hace,
ya nos vamos a volver,
que por mucho que corramos
no los podremos coger."

Y este fue el milagro
que Dios le mandó
por ser bien hablado
aquel labrador.

'El ladrón del portal', poema para niños en Navidad

Este poema lo firma Pedro Pablo Sacristán, escritor de cuentos infantiles, y es tan lindo que seguro tus hijos te piden que se lo recites una y otra vez en Navidad. Y es que cuando algo nos llega al corazón es difícil que caiga en el olvido.

Era ya noche en Judea,
contaba un niño pastor
cuando al pasar junto a un pueblo
un bebé me sonrió.

No fue una sonrisa hueca,
ni fue un gesto juguetón.
Tampoco mostraba queja
aunque muy pobre nació.
Fue una sonrisa perfecta
que… ¡estaba llena de Amor!

Pero al verlo tan humilde,
durmiendo sobre un cajón,
me llegué a sentir muy triste.
Y tan gran pena me dio
que, aprovechando un despiste,
lo tomé como un ladrón
para llevarlo conmigo
y poder darle algo mejor.

Cuando, al momento siguiente,
Su madre ya no lo vio
fue a buscarlo entre la gente,
mas tampoco lo encontró.
Preocupada por su suerte
casi moría de dolor
Y llorando dulcemente
entre lágrimas cantó:

'¿Quién apagó las estrellas
llevándose su color?
¿Quién nos ha dejado a oscuras
robando a quien hizo el sol?
¿Quién prefiere andar perdido
y no tener Salvador?
¿Quién se ha llevado a mi Niño?
¿Quién ha robado al Señor?'

Viendo que allí lo querían
tan bien como lo haría yo,
aunque el miedo me vencía,
tuve que hacer confesión:

'Yo me lo llevé un ratito,
lo guardé en mi corazón,
para decirle bajito:
Niño, te quiero un montón.'

La madre, con gran alivio,
sonriendo respondió:
'Para hacer eso, cariño,
no hay que secuestrar a Dios;
basta con que lo compartas
con cuanta más gente, mejor.
Y que, allá donde tú vayas,
hagas bien y des amor.'

Yo, que aún era pequeño,
aprendí bien la lección.
Y desde entonces recuerdo
que ese Niño, que era Dios,
No solo me amó primero,
sino que me hizo mejor.

Inspirador poema sobre la Nochebuena para tus hijos

Amado Nervo, poeta y prosista mexicano del movimiento modernista de finales del siglo XIX, comparte con nosotros un poema sobre la Nochebuena que, como ya te habrás dado cuenta, es perfecto para regalar a los hijos.

Pastores y pastoras,
abierto está el edén.
¿No oís voces sonoras?
Jesús nació en Belén.

La luz del cielo baja,
el Cristo nació ya,
y en un nido de paja
cual pajarillo está.

El niño está friolento.
¡Oh noble buey,
arropa con tu aliento
al Niño Rey!

Los cantos y los vuelos
invaden la extensión,
y están de fiesta cielos
y tierra… y corazón.

Resuenan voces puras
que cantan en tropel:
Hosanna en las alturas
al Justo de Israel!

¡Pastores, en bandada
venid, venid,
a ver la anunciada
Flor de David!…

Poesía de Navidad para niños y adolescentes

Se titula 'La niña a quien dijo un ángel' y es una de las mejores poseías de Lope de Vega para niños y adolescentes. Lleno de descripciones, es ideal para recitar en la Nochebuena y conocer un poco más a uno de los grandes poetas del siglo de oro español ¡por algo es que gusta por igual a niños y mayores!

La Niña a quien dijo el Ángel
que estaba de gracia llena,
cuando de ser de Dios madre
le trajo tan altas nuevas,
ya le mira en un pesebre,
llorando lágrimas tiernas,
que obligándose a ser hombre,
también se obliga a sus penas.

¿Qué tenéis, dulce Jesús?,
le dice la Niña bella;
¿tan presto sentís mis ojos
el dolor de mi pobreza?
Yo no tengo otros palacios
en que recibiros pueda,
sino mis brazos y pechos,
que os regalan y sustentan.

No puedo más, amor mío,
porque si yo más pudiera,
vos sabéis que vuestros cielos
envidiaran mi riqueza.

El niño recién nacido
no mueve la pura lengua,
aunque es la sabiduría
de su eterno Padre inmensa.

Mas revelándole al alma
de la Virgen la respuesta,
cubrió de sueño en sus brazos
blandamente sus estrellas.
Ella entonces desatando
la voz regalada y tierna,
así tuvo a su armonía
la de los cielos suspensa.

Pues andáis en las palmas,
Ángeles santos,
que se duerme mi niño,
tened los ramos.
Palmas de Belén
que mueven airados
los furiosos vientos
que suenan tanto.

No le hagáis ruido,
corred más paso,
que se duerme mi niño,
tened los ramos.

El niño divino,
que está cansado
de llorar en la tierra
por su descanso,
sosegar quiere un poco
del tierno llanto,
que se duerme mi niño,
tened los ramos.

Rigurosos yelos
le están cercando,
ya veis que no tengo
con qué guardarlo.

Ángeles divinos
que vais volando,
que se duerme mi niño,
tened los ramos.

¿Qué te parecen estos poemas de Navidad para tus hijos? ¿Conoces alguno más?

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