Por qué me comparo con los demás continuamente (y cómo dejar de hacerlo)

El peligro de las comparaciones

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Se pueden hacer comparaciones entre iguales, pero la verdad es que cada persona es diferente, así que ya puedes intuir la inutilidad de esta acción. Si eres de esas personas que te comparas con los demás continuamente déjanos decirte que estás en el camino opuesto a la felicidad y al bienestar. Y sí, es muy fácil decirlo pero, ¿cómo dejar de hacerlo? ¿Cómo dejar de compararte con los demás? ¡En Diario Femenino te ayudamos!

Las razones por las que nos comparamos con otros

Es inevitable observar a los demás, la vida de otras personas, sus aficiones, sus posesiones, su forma de hacer las cosas. Más allá de su jardín repleto de flores, de su coche de alta gama o de su vestuario, la mayoría de la gente tiene cosas que nos gustaría tener o actúa de una determinada manera que nosotros admiramos. Nos comparamos con aquellas personas que disfrutan de lo que nosotros carecemos.

Compararse con los demás es una conducta que lleva a la envidia y a la competición, algo que desgasta física y emocionalmente porque nunca llegaremos a ser como ellos. El error está en la base, ¿cómo vamos a comparar nuestra vida con la de alguien que no ha vivido nuestras mismas circunstancias? Llegar a esa igualdad que deseamos, a ser iguales que ellos, es del todo imposible.

Tal vez te preguntes por qué a veces nos empeñamos en compararnos con los demás y la verdad es que la comparación tiene su parte positiva. Al fijarnos en otra persona podemos inspirarnos para hacerlo mejor. Si imitamos a nuestro compañero de trabajo puede que seamos más productivos, si incorporamos las rutinas diarias de nuestro vecino a nuestra vida, puede que estemos más saludables o si prestamos atención a esa persona que ayuda en causas solidarias, puede darnos un empujón para ser más generosos.

El problema viene cuando la comparación es excesiva y no tiene como objetivo mejorar nosotros mismos, sino ser iguales o mejores que los demás. Este tipo de comparaciones se originan en una baja autoestima y producen autodesprecio, pensamientos obsesivos y frustración. Además de la gran carga de ansiedad que contiene una comparación y una competición constante.

Cómo dejar de compararte con los demás

Si hay un terreno que cultiva esta actitud insana de comparación es el de las redes sociales. ¡Qué vidas tan maravillosas aparecen reflejadas en Facebook e Instagram! ¿Cómo se puede ser tan feliz? ¿Por qué yo no lo soy? A estas alturas, ya deberías saber que no es oro todo lo que reluce por las redes sociales y que el postureo manda en este reino. ¿Son realmente tan felices o aparentan serlo?

No hay nadie tan feliz como parece en las redes sociales. Tras la pantalla del ordenador o del teléfono móvil se esconden las mismas miserias cotidianas reservadas para todos los mortales, así que no te mortifiques pensando que quieres ser como esa persona, tal vez se sienta en la vida mucho más perdida que tú. Además, ¿por qué ibas a querer ser igual que alguien cuando puedes ser diferente?

Diferente y especial, así es como somos cada uno de nosotros. Compararte continuamente con los demás viene de la propia inseguridad y desconocimiento de uno mismo. ¿Y si averiguas quién eres y quién quieres ser realmente sin influencia externa? ¿Y si te miras un poco más el ombligo y te dedicas a observarte a ti, a tu vida, a todas esas cosas que tienes al alcance de tu mano y te hacen feliz? ¿Y si te dedicas a cultivar tu propia esencia para que crezca fuerte y vigorosa una persona única?

Porque no tienes que ser como los demás, tan solo tienes que ser tú misma.