Pasos a seguir para que tu cuerpo no sufra las consecuencias de un viaje a la nieve

Sólo tenemos una piel, ¡cuídala! En los últimos 15 años ha aumentado un 20% el número de personas afectadas con un melanoma (cáncer de piel), casi todo en personas jóvenes, y se diagnostican al año unos 3.000 nuevos casos en España. Son cifras para ir con precaución al tomar el sol en situaciones extremas.

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Tras una jornada intensa de esquí, la piel parece fuego y arden hasta las pestañas. Y no solo es por el sol. El aire puro de la montaña y la baja humedad ambiental potencian el desecamiento y la deshidratación de la piel, mucho más frágil que en verano. Pues al exponerla bruscamente, sin previo aviso ni pequeñas dosis previas, la piel resulta particularmente dañada, sobre toda en las zonas más sensibles: contorno de ojos, nariz y labios.

Lo primero que tienes que hacer es limpiar


Tener un cutis liso, suave y cuidado, pero sobre todo limpio. Nada de ir a la nieve maquillada, a no ser que el maquillaje contenga filtro solar de alta protección. Hazte un peeling una semana antes de subir a la sierra, para eliminar células muertas y comienza con un plan de hidratación, utilizando una crema algo más grasa de la que habitualmente utilizas, para proporcionar a tu piel un "extra" de agua.

Si tienes el cutis graso o con tendencia acneica, debes tomar otras precauciones ya que, aunque el sol suaviza en un primer momento las espinillas alisando la piel (por su efecto abrasivo), después se produce una reacción cutánea en sentido inverso, agravando la situación. En este caso, para limpiar la piel desde dentro, empieza a tomar todas las mañanas desde la semana anterior un cóctel de cítricos: mezcla el zumo de medio pomelo, de media naranja, un limón, un poco de agua y una cucharada de azúcar. Además conseguirás también limpiar el resto del organismo.

El siguiente paso es hidratar


Antes de la exposición solar, utiliza una crema hidratante adecuada a tu tipo de piel, y no olvides aplicártela desde una semana antes. Y una hora antes de salir, debes aplicar un fotoprotector solar de pantalla total. Después, durante la exposición solar, debes seguir aplicándotelo cada dos horas como mínimo, para mantener la hidratación y protegerte de la radiación.

Aunque el día esté nublado, los rayos ultravioletas llegan hasta tu piel. Después de la exposición, debes seguir hidratándote por la noche, con una crema nutritiva regenerante hasta que sientas que tu piel vuelve a estar normal.

Los labios son extremadamente sensibles al sol. La mucosa labial tiene una capa muy delgada que puede cuartearse, sangrar y supurar, provocando pequeñas heridas. Utiliza para ello un protector labial con fotoprotección.

Los ojos también sufren mucho en la nieve. Utiliza gafas adecuadas que protejan el 100% de los rayos UVA, UVB y del azul del visible, para evitar daños en la retina y posibles cataratas. En la piel alrededor de los ojos utiliza una crema antiarrugas e hidratante específica para esta zona, también con protección solar.

Las manos se dañan especialmente en contacto con el frío, la nieve y el uso de los guantes. Usar una crema que hidrate, proteja y repare la piel castigada es fundamental para mantener unas manos sanas y cuidadas, ya que de lo contrario aparecerán manchas.

Pasos a seguir para que tu cuerpo no sufra las consecuencias de un viaje en la nieve

Los pies quedan aprisionados cerca de ocho horas en las botas de esquiar, tras varias capas de calcetines térmicos, así que no te extrañe que al final del día te duelan, se escamen, salgan roceduras y "canten" por soleares. La solución es muy parecida a la que vayas a usar con las manos: una buena crema hidratante, especial para pies cansados, y si tienes llagas por el roce, no dudes en ponerte parches específicos, que venden en farmacias.

El cabello también queda afectado por el sol, perdiendo brillo, elasticidad, resistencia y suavidad. Si puedes, utiliza un gorro para protegerlo. El pelo tras una fuerte exposición al sol y al viento queda áspero, rígido y quebradizo. Y si lo tienes teñido o con permanente, mucho peor. Protégelo lavándotelo con un champú hidratante y utilizando una mascarilla regeneradora, que repare el cabello sensibilizado.

Aunque no notemos ningún síntoma, después debes reparar


A pesar de todas las precauciones tomadas, es frecuente volver a casa con alguna quemadura solar. Los rayos ultravioleta han hecho que se reduzcan hasta un 58% la presencia de antioxidantes en tu piel, por lo que es urgente volver a reponerlos.

Dieta antioxidante. Consume una mayor cantidad de frutas y verduras, sobre todo crudas, para reponer el cuerpo de su pérdida. Cremas frías como gazpacho y vichysoisse, son ideales para complementar tu dieta. Los pescados como el salmón, la sardina, el atún y la anchoa también aportarán la dosis extra que necesitas. No olvides los frutos secos, con gran cantidad de nutrientes.

Baños que remineralizan. Cambia los geles espumosos por sales de baño y aceites esenciales, que penetran en tu piel y la remineralizan, al tiempo que eliminarás las toxinas acumuladas.

Exfolia y nutre. Al exfoliar la piel eliminarás células muertas, primer paso para obtener una piel lisa y suave, libre de descamaciones. Utiliza un peeling suave para el cuerpo y otro para la cara y escote. Después nutre la piel con una buena loción hidratante aftersun, un gel fluido de rápida absorción.

Dúchate. Utilizando agua templada y alternando agua fría para tonificar la piel y recuperar la tersura. Así conseguirás reafirmarla más rápidamente y con eficacia.

Bebe mucha agua. Perfecto para recuperar la hidratación perdida.

Rosa Ruiz  •  lunes, 21 de marzo de 2011

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