¿Por qué se dice que las rubias son tontas? Marylin Monroe y otras desmontan el mito

Napoleón Fernandez

Lo cierto es que no hay ninguna base científica para pensar que el color del cabello determine la inteligencia de una persona, o la falta de ella, en este caso. Pero a las rubias se les ha considerado siempre como mujeres con escaso intelecto y cortas entendederas. También es cierto que tradicionalmente han acaparado más que las morenas la atención y el deseo de los hombres.

Las rubias no son tontas

El mito de que las rubias son tontas va siendo desmontado poco a poco por las propias interesadas, aunque aún quedan en la cultura popular residuos sexistas en forma de chistes de rubias de dudoso gusto.

Las rubias siguen siendo las más sexys a los ojos de los hombres y esto las dota de un tremendo potencial. Tras años denostándolas, las rubias han salido a demostrar lo que valen, y parece que es mucho. Han dejado a un lado la inseguridad que provocaban las malintencionadas lenguas y se han convertido en mujeres seguras de sí mismas capaces de conseguir cualquier cosa que se propongan.

De esta manera, no cabe el asombro cuando algunos datos afirman que las mujeres son más inteligentes que los hombres y tampoco cuando descubrimos el cociente intelectual de cuatro famosas rubias, que pueden ser cualquier cosa menos tontas.
Paris Hilton tiene un CI de 132, cuando por encima de 130 se considera que la persona tiene una mente privilegiada. La reina del pop Madonna lo tiene de 140, y la supera Sharon Stone con 152.

Marylin Monroe y el estereotipo de la rubia tonta

No falta quien rechaza los resultados de los test de cociente intelectual por considerar que la inteligencia no se puede medir. Pero eso no excluye que la rubia tonta por excelencia, Marylin Monroe tuviera un CI de 160.

El mito erótico de los años 50 se nos ha presentado siempre como el estereotipo de la rubia tonta, con escasas capacidades intelectuales, y cuyo principal objetivo en la vida era ser una buena esposa y formar una familia según los cánones tradicionales de la sociedad americana de la época. Nada más lejos de la realidad. Los que se han adentrado en la vida de Marylin han descubierto un sinfín de facetas que la alejan del icono meramente sexual que es el que se nos ha transmitido de la mítica figura.

Las inquietudes intelectuales de Marylin eran sobradamente conocidas entre sus allegados y su matrimonio con el dramaturgo Arthur Miller puede darnos una pista de sus intereses. Marylin Monroe se sentía bastante incómoda con los papeles que tenía que protagonizar en sus películas, donde se reforzaba la imagen de la rubia inútil que sólo servía para provocar el deseo en los hombres. Tan incómoda estaba en estos papeles, que creó su propia productora, aunque su prematura muerte no nos permitió descubrir sus habilidades.

Tal vez sea hora ya de revisar algunos de los mitos sexistas que esta sociedad patriarcal y machista en la que vivimos se ha ocupado de reforzar. Que las rubias no son tontas y que las mujeres no son el sexo débil es algo ya demostrado pero que a muchos hombres se les hace difícil de digerir.