Comparar tu vida con otros en Instagram te hace infeliz

Marta Marciel

Lo sabemos, muchas veces es inevitable. Abrimos una de las aplicaciones favoritas de los famosos, -Instagram, por supuesto- y lo que vemos se traduce en dos palabras: vidas perfectas. Porque está claro que desayunar aguacate, -que por cierto queda ideal sobre una tostada ideal con todo tipo de frutas-, hacer una foto estupendamente bien encuadrada con unas vistas de ensueño, o llevar looks carísimos sobre cuerpos perfectos nos gusta a todos. Pero, ¿qué sucede cuando comparamos nuestras vidas normales con las supuestamente exitosas vidas de los demás?

Por qué comparar tu vida te hace menos feliz en Instagram

+ Tristeza. Tener un mal día -en el trabajo, con tu pareja o precisamente por la ausencia de ella, por una discusión en el círculo social...- y abrir Instagram donde todo el mundo es feliz puede ser lo peor. ¿Hay alguien que suba una foto diciendo que la vida a veces no es bonita? Desde luego que no, todo lo que rodea a la red social está edulcorado con momentos únicos, con despertares que son una nueva oportunidad y con trabajos en los que no se trabaja. Por eso, compararte con esa gente perfecta cuando no pasas tu mejor momento no sólo no te ayudará, sino que te pondrá aún más triste. 

+ Competición. ¿Y quién quiere ser el único que no va a una fiesta? La comparación en Instagram con otras vidas que parecen recién sacadas de 'El lago azul' puede llevarnos a querer hacer lo mismo, por ganar aceptación social o incluso un pellizco de felicidad con 'me gusta' en la red social de la fotografía. Competir con otras personas, ya sean famosas o no, no hará que la vida mejore, sino que la hará menos real. 

+ Frustración. No conseguir tener miles -o tirando más alto, millones- de followers como otras personas puede ser un palo para quien está obsesionado con la aceptación en redes. Los 'likes' tienen un doble filo: que a alguien le guste una fotografía en la pantalla no tiene por qué significar que tienes su cariño o su apoyo en la vida real. Intentar alcanzar objetivos en Instagram puede conseguir que el concepto de felicidad se distorsione y solamente queramos ser otras personas y no nosotros mismos. 

+ Distorsión. Y lo que sucede con una mezcla de competitividad mal entendida, la tristeza o frustración de no alcanzar esas vidas idílicas y la irrealidad que éstas suponen puede hacernos un flaquísimo favor, ya que de pronto podemos distorsionar la vida real. Escoger un encuadre, poner el filtro más bonito, vivir una supuesta vida de vacaciones o belleza infinita no es la realidad. Distorsionarla o frustrarnos por no tener miles de seguidores puede contribuir a que tengamos problemas sociales donde realmente importa: en el mundo que te rodea fuera de la pantalla de tu smartphone.