Los niños, víctimas inocentes de este mundo: por sus derechos

Día Mundial de la Infancia

La infancia es la etapa más importante y delicada de las personas porque, al fin y al cabo, será la que marque su vida adulta. Por eso es fundamental preservar el bienestar de los niños, procurarles una educación y proteger sus derechos, además de proporcionarles en la medida de lo posible una infancia feliz.

En este sentido cada 20 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Infancia, y el 12 de junio el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, días en los que se pone de manifiesto la necesidad de protección de los niños en todo el mundo.

Los derechos del niño

En 1989 se aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño, un texto que fue ratificado por todos los países a excepción de EEUU y Somalia, y se convirtió así en el texto de Derechos Humanos más aceptado en todo el mundo. Sin embargo, no todas las propuestas dirigidas a la protección de la infancia se están cumpliendo y continuamente nos llegan noticias de violaciones de los derechos de los niños. Por lo tanto queda un largo camino hasta llegar al respeto total de la infancia en el que deberemos tomar parte activa tanto instituciones como ciudadanía.

La situación actual de la infancia no es nada alentadora. Más de 600 millones de niños viven en la pobreza más absoluta y unos 27.000 menores de cinco años mueren cada día por causas que podrían evitarse. 250 millones de niños son explotados laboralmente en todo el mundo y 130 millones no reciben educación básica.

Pero el dato más aterrador es el de los más de 300.000 menores que participan como soldados en conflictos bélicos. Por todos estos datos, son necesarias unas políticas más activas de protección de la infancia a nivel mundial.

La protección del niño

Las acciones de protección de la infancia se dirigen especialmente frente a la violencia, a la explotación y al abuso de menores. Para una total cobertura de los derechos del niño es necesaria la implicación de todos los gobiernos y la creación de leyes más protectoras y sancionadoras contra quienes violen sus derechos.

Pero también hay que actuar en el ámbito de la educación para erradicar aquellas costumbres que dejan al niño indefenso, así como fomentar la participación de los propios niños en la toma de decisiones, sin que queden excluidos de la vida de cada comunidad.

Y por supuesto, no pueden faltar las medidas encaminadas a proporcionar a todos los niños una educación y una sanidad básica, a garantizar su protección y la disposición de los recursos necesarios para su desarrollo emocional y profesional. Lógicamente, las medidas a aplicar variarán en función de las necesidades específicas según la zona del mundo. El niño que necesita ser alejado de un conflicto bélico necesitará acciones diferentes que el niño que necesita ser protegido del acoso en Internet, pero ambos niños necesitarán en todo momento de adultos responsables que velen por sus derechos y aseguren su bienestar.

Laura Sánchez  •  miércoles, 1 de mayo de 2013

DF Temas

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