Diana de Gales, Victoria de Suecia, Letizia Ortiz... Todas tienen en común
una boda de cuento, con un vestido de ensueño. Metros y metros de seda y otras telas nobles, tiaras de zafiros y diamantes, ramos espectaculares... Todas y cada una de ellas, con su propio estilo, marcaron un antes y un después en el día más feliz de sus vidas.
A pocas horas del enlace real entre el
Príncipe Guillermo
y
Kate Middleton
, Diario Femenino hace un repaso a los que han sido, sin duda, los
mejores vestidos de las princesas europeas de los últimos años.
Rainiero de Mónaco y Grace Kelly
Quién no recuerda esa
boda de cuento en que un monarca se casaba con una actriz de Hollywood. Sin duda, la belleza de Grace Kelly hizo, aún más, que en el día de su boda luciese con luz propia. Su vestido, firmado por la
diseñadora Helen Rose, se componía por un
precioso encaje francés en el pecho y un fajín que dejaba imaginar la espectacular figura de la actriz.
Treinta y cinco artesanos, entre modistas, bordadoras y especialistas en color trabajaron durante 6 semanas en su elaboración. El
enlace real entre Rainiero y Grace se produjo en 1956 y el vestido de la guapísima actriz sigue estando de rabiosa actualidad, siendo copiado por multitud de novias 60 años después.
Carlos de Inglaterra y Diana Spencer
David y Elisabeth Emanuel pasarán a la historia por haber diseñado el vestido de novia para la boda bautizada como la más importante del siglo XX.
Diana de Gales consiguió convertirse en una verdadera princesa de cuento entre tanta tela y volantes.
El vestido contaba con 25 metros de seda, 91 de tul y 137 de malla.
Escote de pico, multitud de volantes y mangas de faroles adornaban este gran vestido. Además, contaba con 10.000 lentejuelas de nácar y perlas y una cola de 8 metros, haciendo aún más espectacular y llamativo este traje.
Barroco y recargado, la boda de Diana Spencer con el
Príncipe Carlos
estará siempre en nuestras retinas gracias a ese maravilloso vestido.
Haakon de Noruega y Mette-Marit Tjssen
Sin duda, una de las bodas más controvertidas de la historia de la monarquía.
Haakon
, el futuro rey de Noruega se puso al mundo por montera y decidió casarse con las mujer de sus sueños, una plebeya divorciada y con un hijo.
Mette-Marit
lució un vestido diseñado por Ove Harder Finseth con crêpe de seda en marfil. El vestido fue inspirado en el que ya lució la reina Maud, bisabuela de Haakon. Tenía mangas largas ajustadas, escote redondo y una cola de dos metros. Culminó su traje con un velo de seis metros.
Guillermo de Holanda y Máxima Zorreguieta
La argentina
Máxima Zorreguieta
eligió al siempre genial
Valentino como diseñador de su vestido nupcial. Era de blanco marfil, con manga larga, cuello redondo y un cuerpo completamente liso, salvo dos aplicaciones de encaje a ambos lados de la falda.
Tenía cinco metros de cola y lució una tiara de estrellas, que ya llevó la reina Beatriz en su boda. Con este precioso atuendo dio el sí quiero a su
príncipe Guillermo
.
Federico de Dinamarca y Mary Donaldson
La guapísima abogada australiana
Mary Donaldson
dio el sí quiero a su príncipe azul
Federico
en la Catedral de Nuestra Señora de Copenhague. La futura princesa lució un
vestido en blanco nacarado diseñado por Uffe Frank.
Tenía un escote redondo que le favorecía muchísimo con mangas Cala y una falda de vuelo con grandes tablas. Además, prendía un
velo bordado de Bisa de Fede y la tiara que lució fue un regalo de
Margarita de Dinamarca
.
Victoria de Suecia y Daniel Westling
La princesa
Victoria de Suecia
lució en el día más importante de su vida un
vestido con escote barco, de Pär Engsheden. El vestido de su
boda con Daniel Westling
tenía un fajín abotonado y la espalda en forma de V. Contaba con una cola de 5 metros y una tiara de Camafeos que ya había usado anteriormente su madre.
Felipe de Borbón y Letizia Ortiz
Sin duda, la boda que mejor recordamos, ya que se celebró hace apenas unos años en nuestro país.
Letizia Ortiz
optó por
Manuel Pertegaz como diseñador de su traje. El vestido, en un color blanco roto, tenía un
corte continuado desde los hombros al suelo, con escote en pico y cuello corola.
Tenía una
cola de 4,5 metros bordada con motivos heráldicos. El manto nupcial medía 3 metros y era de seda natural con bordados en flor de lis y espigas. La espectacular diadema que lució el día de su enlace con el
Príncipe Felipe
fue un préstamo de la
Reina Sofía
, tiara que también lució en su propia boda.
Estas princesas, ya sean de nacimiento o por sorpresa, tuvieron su particular cuento de hadas.
¿Tendrá Kate Middleton
misma suerte que ellas? ¿Acertará con su vestido? En Diario Femenino estamos convencidos de que sí. Sólo quedan unas horas para averiguarlo...
Alba P. Corpas