Neofobia o miedo a lo nuevo: terror a vivir experiencias desconocidas

¿Te asustan las novedades? Síntomas y tratamiento de la neofobia

Laura Sánchez
Laura Sánchez Especialista en interpretación de sueños

Las nuevas tecnologías disparan los miedos a la novedad y, por lo tanto, lo desconocido. Pero no solo se trata de nuevas tecnologías, sino de cualquier cosa que tengamos que hacer por primera vez. La neofobia es el miedo a lo nuevo y resulta curioso que temamos tanto a todas esas cosas novedosas que en realidad son las que pueden cambiar nuestra vida a mejor. ¿Alguna vez has sentido terror a vivir experiencias desconocidas? ¿Has experimentado miedo al cambio? Si quieres saber más sobre la neofobia, te lo contamos en nuestro diccionario de fobias

¿Qué es la neofobia?

La neofobia es el miedo a lo nuevo. ¿A la ropa nueva?, ¿a estrenar algo? No, aunque en los casos más graves también puede incluir este aspecto. La neofobia se observa especialmente en población adulta cuando tienen que enfrentarse a las nuevas tecnologías, siempre cambiantes y siempre con alguna novedad. Smartphones, ordenadores, hacer una videollamada, las redes sociales...

Pero hay más casos en los que ocurre la neofobia. Por ejemplo cuando te enfrentas a un trabajo nuevo. A los nervios obvios de empezar un trabajo diferente, en un lugar distinto, se le suma la neofobia (si es que sufres este trastorno) y puede impedirte llegar al puesto que deseas.

Trabajo nuevo, casa nueva o mudanza, vivir en otra ciudad o en otro país, empezar una nueva relación de pareja, conocer gente nueva, cambiar de hábitos, aprender a nadar, ir al gimnasio por primera vez y, cuidado con esta variante de neofobia alimentaria, probar comidas nuevas.

En todas estas situaciones el miedo a lo nuevo se combina con el miedo al cambio o con el miedo a lo desconocido. Si algo es nuevo, es desconocido para ti y entran las inseguridades, ¿voy a ser capaz de...? La tensión emocional que sienten todas personas ante una novedad, algunos la transforman en ilusión y curiosidad y otros la transforman en auténtico pánico.

Principales síntomas de la neofobia

Hay que distinguir entre ese vértigo que te produce hacer algo nuevo y los síntomas de la neofobia, que son los mismos que los de la ansiedad. Palpitaciones, sudores, mareos, dificultad para respirar, entumecimiento de extremidades, dolor de estómago, tensión muscular... Un estado bien conocido por las personas que sufren de ansiedad y que pueden llevarlas a un ataque de pánico.

La reacción natural frente a este cuadro sintomático es la huida o la evitación. Imagínate las consecuencias de rehuir constantemente todo aquello que te resulta una novedad. Algunas veces podrás hacerlo, pero con consecuencias importantes que reducen tu calidad de vida. Pero otras veces no podrás escapar, no podrás evitarlo de ninguna de las maneras.

A los síntomas físicos de la neofobia se le suman los síntomas emocionales como la angustia, la frustración, la baja autoestima por no verte capaz de hacer cosas nuevas, la tristeza o la impotencia. Pero hay más, porque también tendrás que sufrir una serie de síntomas cognitivos entre los que destacan los pensamientos irracionales y catastrofistas y, en los casos más graves, la terrible sensación de estar perdiendo el control o de estar volviéndote loco.

¿Por qué tenemos miedo a lo nuevo?

¿Y qué provoca la neofobia? Generalmente acudimos al condicionamiento por experiencia traumática para encontrar la causa de las fobias, pero en este caso y dado el elevado número de estímulos que pueden provocar el miedo, es difícil atribuir esta causa. Y sin embargo no nos faltan motivos para entender por qué el miedo ante una situación nueva se dispara hasta convertirse en un trastorno fóbico.

Lo nuevo, lo desconocido o el cambio, que son los tres factores que van unidos en la neofobia se mueven en sensaciones de incertidumbre, de falta de control y de miedo a fallar. Tres sensaciones que se encuentran muy a menudo en la raíz de los trastornos de ansiedad y que no es difícil que te lleven a un desbordamiento emocional en el que aparezca la fobia.

Hacer algo nuevo implica salir de la zona de confort en mayor o menor medida. Hay una resistencia a hacerlo porque nos saca directamente de la comodidad (aunque sea una comodidad que no nos guste ni nos haga felices), hay un miedo a que el cambio salga mal (con el bajón de autoestima que eso supone) y hay una resistencia generalizada hacia la incertidumbre (tan natural y adaptativa en su justa medida, como perjudicial cuando es excesiva).

El estilo de crianza y el desarrollo de la personalidad también pueden estar en el origen de la neofobia. Personas con un exceso de perfeccionismo, personas que se han criado con mucha exigencia y presión, con un exceso de responsabilidades y con una baja autoestima son propensas a sufrir este tipo de fobia que implica hacer frente a algo nuevo.

Y, por supuesto, no podemos olvidarnos de la ansiedad. Cuando se sufre un trastorno de ansiedad previo, es frecuente que aparezcan fobias de todo tipo. La imposibilidad de gestionar las emociones, el miedo a la incertidumbre, el bloqueo que provoca la ansiedad en el tiempo y la imperiosa pero imposible necesidad de tenerlo todo bajo control hace que tengas que evitar a toda costa exponerte a situaciones nuevas.

El tratamiento de la neofobia que debes conocer

Dado el amplio abanico de estímulos que tiene esta fobia, es necesario buscar un tratamiento cuanto antes. Las consecuencias de no tratar la neofobia pueden llegar a ser terribles, con la destrucción tanto de la salud psíquica y mental como de la física. El aislamiento social llega antes o después y seguramente también la pérdida del empleo.

Hay que recordar que cualquier terapia para tratar una fobia va acompañada de técnicas de relajación, de ejercicios de respiración y que puedes incluir también la meditación entre los mejores aliados. Porque además de ser recursos efectivos para superar una fobia, se convierten en un bagaje interno a utilizar en los casos de ansiedad.

¿Qué terapia es la más adecuada para tratar la neofobia? Como en todos los trastornos fóbicos, la Terapia Cognitivo Conductual se muestra como la más eficaz. Lleva un tiempo, tal vez más largo del que te imaginas, pero se trata de caminar más seguro que rápido en el camino que te llevará a vencer tu fobia.

La Terapia Cognitivo Conductual trata primero los pensamientos distorsionados relacionados con la novedad. Se intenta reducir la percepción de peligro que se tiene ante lo nuevo, ya que se trata de pensamientos irracionales. Una vez que hemos logrados generar unos pensamientos racionales acerca de los estímulos que provocan el miedo, es hora de pasar a la acción o a la conducta.

El objetivo es eliminar la conducta de evitación para que podamos hacer cosas nuevas. Esto se consigue paso a paso con la Terapia de Exposición gradual en la que se va descubriendo que cuando te enfrentas a cosas nuevas sencillas, no pasa nada malo. Es lo importante, comprobar que al hacer algo nuevo no se acaba el mundo. Y seguir tratando el aspecto cognitivo para ver la situación de una manera diferente.

Porque, ¿sabes lo que realmente recomiendan los expertos para aumentar el bienestar y la sensación de felicidad? Precisamente hacer cosas nuevas, encontrar estímulos nuevos que no te atemoricen sino que te llenen de ilusión. Así que tenemos que hacerte la pregunta más importante: ¿cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez?

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