¿Por qué tenemos tanto miedo al cambio?

Muchas veces nos resistimos a los cambios por miedo, por no enfrentarnos a lo que vendrá después...

Lidia Nieto

¿Qué sientes ante un cambio de trabajo? ¿Qué se pasa por tu cabeza cuando decides mudarte? ¿Cómo te encuentras ante la situación de tener una familia? Todas estas situaciones llevan consigo un cambio y, ante el cambio, muchas veces el ser humano reacciona con miedo. Y es que salir de nuestra zona de confort nos asusta, no sabemos lo que vendrá después y muchas veces antes de arriesgar, preferimos no mover ficha y quedarnos como estamos. 

Pero los cambios forman parte de nuestra vida desde que nacemos y están muy relacionados con el crecimiento personal de la persona. Desde pequeños los niños están en contínuo proceso de cambio: pasan de gatear a andar, de tomar leche (materna o de biberón) a tomar sólidos, de comunciarse a través del llanto a articular palabras. Y esos procesos se repiten cuando ya somos adultos: cambiamos de trabajo para mejorar, cambiamos de pareja para ser más felices, cambiamos de casa para tener mejor calidad de vida... Y, aunque tenemos miedo al cambio, estos están ahí y no nos podemos negar a ellos. Te puedes quedar en tu casa, encerrada, pero la vida fuera sufrirá cambios: algún familiar nuevo que llega a la familia, alguien que está enfermo... Por eso es importante que no nos negemos a los cambios y que entendamos que están ahí, presentes en nuestro día a día. 

Cómo prepararnos para el cambio 

¿Todos los cambios generan temor? Sí, pero la intensidad es distinta y dependerá de cada una de las personas. Y es que el cambio también lleva implícito un proceso de duelo. Cambias de pareja, de ciudad, de trabajo... todo ello significa que dejas algo atrás y es que, en algunos casos, este proceso puede ser algo doloroso, aunque muchas veces (como es el caso, por ejemplo, de dejar de fumar) el cambio sea para bien. En el proceso de cambio, la persona experimenta distintas fases: 

+ Pre contemplación. Aquí la persona no es consciente de que quiere cambiar, aunque haya un problema que le agobia.  

+ Contemplación. La persona toma conciencia de que hay un problema y de que hay que hacer algo. Empieza a analizar la situación, a ver los pros y los contras, pero aún no toma ninguna decisión. 

+ Preparación. Ya sí que está dispuesto a hacer algo, hasta se pone una fecha para hacer ese cambio.

+ Acción, es decir, ejecuta el cambio. 

Consejos para no tener miedo al cambio 

+ Establecerse metas pequeñas y a corto plazo. Por ejemplo, si tu objetivo es dejar de fumar, ponerse la meta de hacerlo primero en una semana. Y luego otra y luego otra. Aquí te contamos que, para que una acción se considere hábito, tienen que pasar al menos 21 días. 

+ Evitar "recuerdos o tentaciones", es decir, si vas a dejar de fumar, elimina todas las cajetillas de tabaco de casa; o si vas a empezar una dieta, quita todas esas cosas que van en su contra. 

+ Comunícalo. La mejor forma de ser consciente de que nos enfrentamos al cambio es decirlo, pero decírtelo a ti y a los demás, porque aunque no lo creas, eso te motivará más y las posiblidades de éxito serán mucho mayores. 

+ Fija un objetivo. Es importante saber hacia donde nos lleva ese cambio que acabamos de iniciar. ¿Cuánto queremos adelgazar? Ponte una meta y lucha por ello.