La moda del autosecuestro

Anita del Valle

Muchos recordarán a Isaac, aquel ex novio de Falete que, además de por su relación con el cantante, saltó a la fama por su ridícula exhibición en programas de televisión donde se ganó apodos como 'el esmirriao' o 'caballito de mar'. Pues bien, Isaac protagonizó lo que se recordará como una divertida anécdota cuando en realidad constituye un delito: el autosecuestro. En el caso del ex novio de Falete, el suceso fue tan patético que se tomó a risa, exactamente igual que al personaje. Sin embargo, la idea de Isaac -que no su intento- es mucho más seria de lo que parece. Tanto, que se ha puesto de moda.

"Los raptos simulados se duplican en un año", lee desde el Twitter Mari Pili en la hora del cafecito: "¡Como el ex novio de Falete! Ayyyy que me autosecuestro...", bromea. "Cómo está el mundo, ¿eh?" "Pues sí, mira lo mal que estará para que la gente se autosecuestre", se pone seria Rosa.

Yo no pude reprimir una sonrisa, aunque tiene razón, es un tema serio. La gente no se autosecuestra así por así sin motivo alguno. Lo que pasa es que la propia palabra, como que hace gracia. Pero si nos ponemos a pensar lo que supone mentir de esa forma -por no decir timar, que es mucho más exacto- a tu propia familia, pareja o amigos para quedarte con sus ahorros, efectivamente, gracia no tiene ninguna. 

La familia o el dinero

"¿Qué puede llevar a alguien a engañar así a sus propios padres?", se pregunta en voz alta Rosa tras leer el caso de una chica que simuló estar secuestrada en Egipto para conseguir el dinero de un papá y una mamá dispuestos a todo por su hija. No es el único caso, hasta 24 falsos raptos se han contabilizado a lo largo del 2012. Lo más triste de todo, el motivo: la crisis económica.

No tengo trabajo, no tengo dinero... ¿cómo sobrevivo? Pues me autosecuestro. A las simulaciones de robo en el negocio o los falsos siniestros del hogar con el fin de cobrar el seguro se suman ahora las 'vacaciones clandestinas' y premiadas con visa oro; parece muy fácil desaparecer unos días y esperar un cheque que te pague la escapada más el alquiler por un año, pero en realidad no lo es tanto. Y si no que se lo digan a 'el esmirriao'. Además de sin el dinero, te puedes quedar sin familia... y sin respeto.