Cómo encontrar pareja sin perder el tiempo (ni la ilusión)

Anita del Valle

"Lo tengo asumido, me voy a quedar soltera". No era la primera vez que escuchábamos eso en la hora del cafecito. Pero cita tras cita, el tono de Mari Pili se hacía más desesperanzador. El problema no es que no ligase, sino que no daba con la persona adecuada. Hablando claro, que iba de capullo en capullo, y el capullo, de flor en flor.

"¿Quieres encontrar el amor de verdad?" Rosa sonaba tan irónica como siempre, pero detrás de su sarcasmo siempre había una buena información. Mari Pili, desesperada, abrió los ojos y escuchó.

"Bueno, he leído varias maneras de dar con la pareja ideal... No son lo que se dice muy comunes, pero a quién le importa si consiguen el objetivo final. Y sobre todo, no perderás ni un minuto más".

Formas extrañas de encontrar el amor

-ADN. Son varios los estudios que afirman que el amor es cuestión de genética. De hecho, ya hay quien saca rentabilidad de ello; la empresa de contactos Scienific Match se dedica a emparejar a personas biológicamente compatibles.

-Sangre. Una de las primeras preguntas que te hace un japonés al conocerte es cuál es tu grupo sanguíneo. Aunque la ciencia ha desmentido la relación entre tipo de sangre y compatibilidad, ellos creen a ciencia cierta que el grupo A es compatible con el A y el AB, el B con el B y AB, el AB con el AB, B, A y O y el O con el O y el AB. Fácil, ¿no? Pues hale, a buscar.

-Olor. Ésta es mi preferida. ¿Quién no ha sucumbido a los encantos de un aroma irresistible que nos ha pegado inevitablemente a su piel? Claro, que una cosa es atracción, y otra muy diferente complicidad y duración.

-Tinder. Tinder es una aplicación de móvil que va al grano: sólo hay que desplazar fotografías de personas a la derecha o a la izquierda según te gusten o no. Así de rápido, y de frío. Sólo apto para los que creen en el amor 'a primera foto' y, sin duda, no quieren perder ni un segundo conociendo el interior.

-Amor a primera vista. Hay quien duda que el flechazo pueda desembocar en una relación duradera, pero un reciente estudio de psicología experimental defiende que los sentimientos automáticos, espontáneos y viscerales son mucho más fiables que los filtrados por la razón.

La verdad es que no me imagino a Mari Pili preguntando el grupo sanguíneo ni pidiendo pruebas de ADN a desconocidos. Pero oye, si antes lo has desplazado a la derecha en el Tinder, ¿por qué no?