Erin Brockovich: una demanda medioambiental de película

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

30 de julio. La mujer del día es hoy Erin Brockovich, una mujer a la que muchos consideran activista y, otros más, defensora de los consumidores. Una mujer que, sin profesión definida, destaca por su valentía para destapar un escándalo medioambiental de una de las empresas más poderosas de los EEUU.

El escándalo medioambiental que denunció Erin Brockovich

Erin Brockovich era una madre separada con serias dificultades para llegar a fin de mes y con un futuro poco prometedor. Hoy vive en una mansión en California y es directiva de una prestigiosa firma de abogados, además de ser una de esas privilegiadas cuya vida se ha llevado a la gran pantalla con el consiguiente embolse económico. Este cambio de fortuna de ser una mujer de clase media baja con pocas esperanzas de futuro a ser una de las mujeres más admiradas del país y a ser identificada muchas veces en el rostro de Julia Roberts, se produjo gracias a un golpe de suerte. Un golpe de suerte y un golpe con el coche.

Cuando Erin Brockovich demandó al propietario del coche con el que había chocado y perdió el juicio, se encontró con que no tenía dinero para pagar a su despacho de abogados. Se le ocurrió, como solo se le ocurre a las personas que tienen que encontrar los recursos sea como sea, ofrecerse a trabajar de forma gratuita como archivadora en el despacho de abogados para pagar las costas del juicio. Si a Erin Brockovich le faltaban medios económicos para sobrevivir, desde luego no le faltaba ingenio ni inteligencia.

Fue en ese despacho cuando descubrió algunos documentos relativos a la actividad que la empresa Pacific Gas & Electric estaba desarrollando en la localidad californiana de Hinkley. Algo no le cuadraba en aquellos movimientos a Erin Brockovich y se puso a investigar. Empeñada y persistente, descubrió uno de los mayores escándalos medioambientales y alertó sobre los vertidos tóxicos y sus consecuencias sobre la salud de los habitantes de la zona.

Sin estudios de derecho, utilizando su instinto y sus perseverancia, Erin Brockovich ganó la demanda, se convirtió en un símbolo del derecho ambiental y de los derechos de los consumidores y su despacho de abogados, hasta entonces modesto, creció en prestigio, clientes y dinero. Todo gracias a esta mujer que se atrevió a denunciar lo que parecía perdido. Y gracias a Erin Brockovich, también, Julia Roberts ganó su primer Oscar.

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