Relatos eróticos: el mejor gol del Mundial de Rusia 2018

La grada estaba celebrando mi orgasmo...

María Fernández

Cualquier situación puede resultar muy excitante si los que están involucrados tienen ganas de encontrar esa chispa. Y sino, siempre tienes nuestra serie de relatos eróticos que te ayudarán a inspirarte para subir un poco tu temperatura. Te contamos la placentera historia del mejor gol del Mundial de Rusia 2018.

Un relato erótico inspirado en el Mundial de Rusia 2018

Para nosotros, el domingo es sinónimo de descanso absoluto; de no quitarse el pijama en todo el día, ver una película… El plan de esa tarde no parecía mucho más interesante: estaban dando por la televisión el partido de Japón contra Senegal del Mundial de Rusia 2018. Menos mal que teníamos palomitas y refrescos.

Ante la posibilidad de 90 minutos interminables de pases e intentos fallidos de gol, nos tumbamos en el sofá cómodamente. Él me abrazaba por atrás, pasando su mano bajo mi cuello, mientras veíamos la televisión. Me encanta cuando nos tumbamos así, y sé que a él también, porque podemos sentir todo el cuerpo del otro.

Los minutos seguían descontándose y todo el espectáculo que nos ofrecía el Mundial de Rusia, por el momento, eran jugadores corriendo de un lado al otro del campo. Él bostezaba y me hacía bostezar a mí, intentaba enrollar un mechón de mi pelo entre tus dedos, tarareaba una canción... Cualquier cosa para entretenerse mientras que el partido no nos ofrecía nada mejor.

El Mundial puede ser muy excitante…

Parecía que la tarde se iba a echar a perder cuando, de repente, él se incorporó para coger el vaso de refresco que le esperaba sobre la mesa. En lugar de llevárselo a los labios, metió la mano dentro y sacó uno de los hielos. Le miré sorprendida preguntándole con el gesto qué iba a hacer. Entendió a la perfección mi pregunta porque me susurró: “¿Quieres que nos divertimos un poco?”. De fondo, el comentarista seguía hablando de balones y jugadas.   

No pude evitar mostrarle una sonrisa traviesa. Imaginar ese cubito derritiéndose por mi cuerpo provocó palpitaciones en mi entrepierna. Me rozó el cuello con el hielo y mi piel no tardó en erizarse. Acompañó estas caricias congeladas con los mejores besos que nadie podría sentir. Poco a poco, los pitidos del árbitro procedentes de la televisión se fueron alejando. Me resulta completamente imposible saber si estuvimos así horas o tan solo minutos.  

El relato erótico más excitante del Mundial de Rusia

Empezó a pasar el cubito por mis pechos. Mis pezones estaban duros sin necesidad de que me pasara el hielo, pero no podía evitar tocarlos. Y antes de que me diera cuenta, con una mano estaba bajando mis bragas. Por fin.

Sexo en el Mundial de Rusia

Con el hielo aún en la mano sumergió la cabeza entre mis piernas, que estaban más temblorosas que nunca. Justo en el momento en el que iba a rozarme con su lengua… ¡Penalti! El silbato del árbitro le distrajo de su objetivo y sacó la cabeza de mis muslos. Por un momento, me dejó sin aliento y a la espera de sentirle.

“Que le den al Mundial”, susurró al tiempo que empezó a acariciarme con el cubito en la entrepierna. La calidez de sus labios no podía hacer mejor contraste con la frialdad del hielo, del que ya quedaba muy poco. Mi cuerpo, cada vez más caliente, había hecho que se derritiera mucho más rápido de lo que me gustaría.

El estadio estaba en silencio esperando que el jugador tirara el penalti. Solo se podían oír mis jadeos cada vez más frenéticos. Esa lengua endemoniada, a la que ahora se habían sumado sus dedos, me estaba llevando justo a donde ambos queríamos. La expectación del momento hacía que el momento fuera mucho más excitante. Todos estaban esperando que me corriera.

Entre gemidos, te pedía más. Notaba que estaba llegando. Su roce me hacía chillar tanto que apenas pude escuchar el pitido del árbitro para tirar el penalti. Y, de pronto, estaba en lo más alto. ¡Goooool! La grada estaba celebrando mi orgasmo.

Él se anotó un tanto ¿o fui yo al correrme? Esta vez, le voy a dejar ganar, pero quiero la revancha. Este, sin duda, ha sido el mejor gol del Mundial de Rusia 2018.