Errores que cometemos al probarnos ropa

Los errores que cometemos al probarnos ropa

Sin saber muy bien cómo, cada vez que reorganizamos el armario nos encontramos con prendas de ropa sin estrenar que habíamos olvidado. Algunas de esas prendas las adquirimos en un ataque de consumismo, otras con la excusa de que estaban muy rebajadas y otras porque ni siquiera nos las probamos en la tienda y luego en casa descubrimos que no nos quedaban bien. Pero la mayoría de la ropa que dejamos arrinconada en el armario son prendas que nos hemos probado en la tienda y nos quedaban estupendas, pero al contemplarnos más detenidamente en casa hemos cambiado de opinión.

¿Sabemos probarnos la ropa?

Y es que la mayoría no tenemos ese don que tienen algunas de ver una prenda de ropa y reconocer inmediatamente si es para ella o no, si le combina con el resto del armario o si el corte es el adecuado para su figura. La verdad es que la mayoría de las veces nos enamoramos de una prenda a primera vista y no hay razonamiento que valga para convencernos de que no nos la vamos a poner.

Tampoco nos fijamos mucho en si la prenda en cuestión tiene algún defecto de fabricación, si es de un tejido tan delicado que vamos a tener que lavarla a mano, si va a necesitar algún arreglo para que nos siente mejor o si realmente es la talla que nos conviene. Así es como acabamos muchas veces con ropa que ni siquiera estrenamos.

Pero no todos los errores al compar ropa son atribuibles a nosotras. Las tiendas también tienen su parte de culpa en este comprar lo que no vamos a usar. Al margen del marketing utilizado por cada tienda para convecernos de que "necesitamos" esa camisa estampada, los probadores tienen trampa. Y eso es algo que sabemos, pero nos negamos a aceptar. Tanto el espejo como la iluminación proyectan una imagen totalmente diferente de la que ves en casa.

Evitar los siguientes errores al probarnos ropa

Pero cada problema tiene su solución y, como no están las cosas para tirar el dinero, vamos a ser más responsables en nuestras compras de ropa. Y lo primero de todo es vencer la pereza. Esa pereza que te impide regresar a la tienda a devolver esa falda que en el probador te sentaba genial, pero en casa no te convence. 

También tenemos que procurar que la ropa que compremos no necesite ningún arreglo, porque es problable que no encontremos tiempo para llevarlo a arreglar. Así es como se quedan un montón de pantalones sin usar porque se nos ha olvidado llevarlos a arreglar los bajos. Lo mejor es que se ocupen de eso en la propia tienda, aunque estés loca por llevártelos a casa.

No tengas reparos en pasearte por la zona de los probadores con la prenda puesta, mirarte y remirarte y hacer movimientos para ver si estás cómoda con ella, además de fijarte muy bien si tiene algún defecto. Y para hacer frente a la imagen distorsionada de los espejos de los probadores, nada mejor que llevar contigo a tu mejor amiga, pero eso sí, siempre que no dudes de su sinceridad.

Laura Vélez  •  lunes, 6 de mayo de 2013

DF Temas

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