Helados y galletas de medusas, la nueva dieta antienvejecimiento

Medusas

"Ya sé la dieta que voy a seguir este verano", anuncia sonriente Rosa en la hora del cafecito, cuando a pesar de sus obvios kilitos de más en su vida se ha planteado privarse ni de un trozo de chorizo. Tras observar satisfecha nuestras caras de escepticismo, continuó su relato: "Estoy deseando sentarme en el chiringuito de la playa para pedirme una sabrosa brocheta de insectos. Y de postre, helado con dos bolas de medusa".

Mari Pili y yo nos miramos alucinadas. Sabíamos que hablaba en broma y lo de los insectos no era nuevo. Hace sólo un par de semanas leíamos escandalizadas que la FAO, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, recomendaba encarecidamente el consumo de gran variedad de insectos como rica fuente alimenticia para no pasar hambre en época de crisis.

Pues bien, ahora le toca a las medusas. "Resulta que el organismo de la ONU alerta de que su proliferación en el mar se está convirtiendo en una amenaza para los peces y, ya que las almejas están tan caras -eso lo añado yo-, por qué no sustituirlas en el menú del día por estos adorables animalitos. Total, si parece sepia..."

Rosa estaba disfrutando. Cuando algo le sobrepasa opta por bromear; me río por no llorar, dice siempre ella. Mientras, la sapientina de Mari Pili ya estaba buscando información y propiedades beneficiosas de las medusas. Si no engordan, ésta es capaz de comérselas.

Las propiedades de las medusas

Lo que encontró fue aún mucho mejor que un 'sin calorías': "Las medusas contienen elementos químicos que permiten el desarrollo de nuevas medicinas, de productos de biotecnología y de cremas contra el envejecimiento". '¡Antienvejecimiento! Ya está, las medusas salteadas se han ganado a Mari Pili.

Entonces me acordé de que hace unos cuantos años una empresa mallorquina ya instó a la investigación de sus propiedades alimenticias. "Lo primero será convencer a los chefs de alta cocina", contaban entusiasmados. Pero ni a los de alta ni a los de baja. Ellos que ya tenían pensados sus primeros manjares: galletas, gominolas... y hasta helado de medusas. Pero nadie les hizo caso. Cinco años después, lo intenta la FAO. Quizá hace un tiempo, cuando los grandes organismos internacionales contaban con nuestra credibilidad, hubiésemos ido corriendo a buscarlas al supermercado. Ahora nos reímos. Ah, ¿que va en serio?

Anita del Valle  •  jueves, 30 de mayo de 2013

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