Isabel II: la reina en el trono de hierro

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

6 de julio. La mujer del día es hoy Isabel II, la reina británica sentada en su trono sin ánimo de levantarse de él. En su reino no caben historias a lo Juego de Tronos, no hay conspiraciones ni tampoco abdicaciones. Esta mujer de aplomo inagotable gobierna no sobre los 7 reinos, sino sobre 16 reinos, que ahora se llaman estados soberanos. Ella es la gran reina por definición.

Isabel II: la reina que no abdica

Isabel II se convirtió en reina en el año 1952. Lleva ya 62 años de reinado sentada en su trono de hierro. Una temporada de regencia nada despreciable si tenemos en cuenta que se convirtió en reina casi por casualidad. Y es que fue el affaire sentimental de su tío Eduardo, el famoso duque de Windsor que abdicó por amor, el que posibilitó el reinado del padre de Isabel.

El caso es que esta mujer de apariencia fría e insensible gobierna con mano firme la ingente cantidad de territorios que un día formaron el Imperio Británico. Con 88 años, mantiene inamovible su corona sin que se le intuya ningún movimiento que emule al rey de España. La reina británica no tiene intención de abdicar y eso que el heredero de la corona, Carlos de Inglaterra, ya ha cumplido la edad de la jubilación.

Mientras algunos se preguntan si su hijo será rey alguna vez, ella mantiene su compromiso con la monarquía británica ajena a las críticas y a las posibles presiones. Isabel II no se deja amedrentar. El carácter de esta mujer se evidenció hace ya mucho tiempo cuando pasó por encima de la oposición de su padre y de la Iglesia Anglicana al casarse con un hombre de origen griego que, si bien tenía sangre azul, era un extranjero arruinado y de religión ortodoxa.

Tal vez la seguridad en sí misma que desprende esta mujer incombustible le venga dada por poseer una de las mayores fortunas. Isabel II es una reina distante e inaccesible. No goza de la campechanía atribuida a los borbones ni de la discreción económica de otras casas reales europeas. Porque ella es una reina a la antigua usanza, opulenta, lejana y poderosa.