La historia de amor del duque de Windsor y Wallis Simpson: el rey que abdicó por amor

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Podía haber sido una bonita historia de amor de la realeza, de príncipes y plebeyas, de reyes que renuncian al trono por su verdadero amor. Podía haber sido así. Sin embargo, la historia de amor del duque de Windsor y Wallis Simpson fue una relación obsesiva, dependiente y llena de oscuras sombras que deslucieron un bonito cuento de renuncia por entrega. Esta es la historia de un rey que abdicó ¿por amor?

El príncipe y la plebeya

Para no perdernos entre títulos nobiliarios hay que advertir que el duque de Windsor, antes de ser duque, fue rey de Inglaterra y, un poco antes, príncipe de Gales. Su nombre, Enrique, que durante un año fue Enrique VIII. Aclarado este asunto nos vamos a quedar con un Enrique heredero al trono de Inglaterra a principios del siglo XX que conoce a una misteriosa y atractiva americana llamada Wallis Simpson, de profesión sus labores o el equivalente en la actualidad a una celebrity.

Wallis Simpson iba ya por su segundo marido cuando se convirtió en la amante de Enrique. Desde luego no era la primera amante, ya que el heredero era un soltero convencido que adoraba la buena vida, y la mala también. En aquella época en la que no estaba Internet para sacar a la luz los trapos sucios, los escándalos de Enrique trascendían porque eran de tal magnitud que no podían ocultarse.

Y para acompañar sus escándalos llegaba una americana que levantaba sospechas de todo tipo, desde espionaje hasta tráfico de drogas, con una vida intensa y extensa en la que no faltaban rumores de dudosos gustos sexuales. Sin duda, estaban hechos el uno para el otro, pero ni la sociedad en general ni mucho menos la encorsetada realeza británica iba a permitir que llevaran ese estilo de vida.

El rey que abdicó por una mujer

Cuando Enrique subió al trono decidió casarse con su amante. Para ella sería su tercer matrimonio y eso no estaba permitido de ningún modo. Nunca podría ser reina, nunca dejarían a Enrique ser rey junto a una divorciada. Eso fue lo que se dijo oficialmente. Como oficialmente Enrique renunció al trono un año después por una mujer. Pero lo cierto es que los intereses políticos del periodo de entreguerras tuvieron mucho más que ver que el amor.

El mito del rey que abdica por amor queda desmotando nuevamente si hacemos caso de lo que cuentan sobre la relación de la pareja. Dicen que Wallis Simpson nunca estuvo enamorada de Enrique, sino que se acercó a él deslumbrada por el brillo de la realeza y del poder. Mientras que Enrique estaba unido a ella no por amor, sino por dependencia. Los rumores hablan de ciertas prácticas sexuales muy particulares que pocas mujeres serían capaz de satisfacer.

Pero por amor, interés o dependencia, la pareja, a la que concedieron el título de duques de Windsor, se mantuvo unida hasta su muerte, viviendo en París modestamente al estilo de esos miembros de la realeza exiliados cuyas penurias muchos plebeyos quisiéramos sufrir. Y no sabemos si este amor pasará a la historia por verdadero, pero desde luego lo hará por escandaloso.

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