Historia de amor histórica: Napoleón Bonaparte y Josefina

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Los grandes dirigentes, los personajes de la historia más duros, a veces crueles, los mandatarios llenos de poder, los vencedores...también pueden ser doblegados por el amor. Una de las historias de amor históricas más interesantes es la de Napoleón Bonaparte y Josefina. Una historia de amor donde no faltan celos, infidelidades, indiferencias y promesas de amor eterno.

El amor de Napoleón

Napoleón Bonaparte, que llegó a ser coronado como emperador de los franceses, es conocido por su ambición política y militar. Quiso ser el nuevo Alejandro Magno y conquistar el mundo entero y, como Alejandro Magno, sus hazañas quedaron desdibujadas por el permanente sentimiento de frustración.

Era un tipo duro, Napoleón, al que no le temblaba la mano cuando se trataba de asuntos militares y políticos. Pero su corazón era débil y estaba preso por la influencia de la mujer que más amaba, Josefina. Un amor tormentoso con infidelidades, reproches, inseguridades, celos y peleas. Pero un amor verdadero que parecía ser eterno.

Seguramente el día más feliz en la vida de Napoleón fue cuando lo coronaron emperador a él y a su ya esposa Josefina. Su Josefina emperatriz, no se merecía menos. Sin embargo, no dudó en divorciase de ella por la falta de hijos en común para casarse con una heredera de las antiguas familias reales europeas. Una nueva esposa de altura para conseguir un linaje más apropiado.

El amor de Josefina

A pesar de este divorcio para aceptar un matrimonio más conveniente a sus intereses políticos, nadie dudó que el amor de Napoleón por Josefina era lo que le mantenía con vida. Un amor irracional, pasional, arrebatador, una adoración que a veces mezclaba con la queja abierta y con el reproche porque lo que Napoleón obtenía de Josefina era indiferencia.

Al menos así lo dibujan algunas fuentes históricas que presentan a Josefina como una mujer fría y rencorosa que no perdonaba las infidelidades de su marido a pesar de saber que podía hacer de él lo que quisiera. Tal era la entrega de Napoleón. Josefina sacó todo el provecho de su matrimonio y Napoleón siguió enamorado de ella hasta la muerte.

Así lo demuestran algunas intensas cartas de amor que se han conservado y que plasman la devoción de Napoleón por Josefina. Y cuentan que cuando se enteró de la muerte de la que había sido el amor de su vida, Napoleón se encerró varios días a llorar, siendo así las únicas lágrimas que el emperador derramó en toda su vida.

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