Miriam González, defensora de la igualdad y de los 'hombres con cojones' de verdad

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

2 de junio. La mujer del día es hoy Miriam González por su apuesta pública por un nuevo modelo familiar en el que ambos progenitores tienen las mismas responsabilidades. Promoviendo la baja por paternidad y la igualdad en el ámbito familiar, esta española, casada con el viceprimer ministro de Reino Unido, está en el punto de mira de la prensa británica.

Miriam González, una conservadora poco convencional

Hoy nos fijamos en Miriam González. Nos fijamos en una mujer con una carrera profesional de altura convirtiéndose en una de las abogadas más reputadas de Londres. Una de esas mujeres que gana mucho más dinero que su marido. Y eso que su marido es ni más ni menos que Nick Clegg, el viceprimer ministro británico. Además de profesional, Miriam es madre de tres hijos. Y además de profesional y madre, Miriam es una mujer de armas tomar.

Algunos sectores de la prensa británica se escandalizan con esta feminista que defiende públicamente la igualdad entre mujeres y hombres en todos los ámbitos, que hace de la conciliación un arte y que comparte a partes iguales el cuidado de sus hijos con su marido, una rara avis capaz de pedir la baja por paternidad. Y Miriam González sigue hablando alto y claro de las responsabilidades compartidas en el hogar.

Esta mujer que afirmó en una rueda de prensa de su marido que "los hombres que cuidan a sus hijos tienen más cojones" supone un soplo de aire fresco para una sociedad incapaz de transformar los roles familiares impuestos por la sociedad patriarcal y que aún no ha superado los estándares llenos de prejuicios de hombres, mujeres y familias en general.

Sorprende que esta mujer, que políticamente es conservadora y que además es católica practicante, proponga con tanta vehemencia un nuevo modelo de mujer, independiente y autónoma. Un modelo de mujer que no se limite a ser la sombra de un marido poderoso, que no tenga que renunciar a su carrera porque su pareja no se implique en el cuidado de sus hijos y que, fundamentalmente, pueda seguir siendo ella misma.