Nicole Kidman: las contradicciones de una estrella

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

24 de junio. La mujer del día es hoy Nicole Kidman. Estos días la estamos viendo en las salas de cine interpretando a la mítica y glamurosa Gracia de Mónaco o Grace Kelly, según la preferencia. La actriz australiana, siempre envuelta en fascinación, llega hasta nosotras en forma de una mujer de éxito con demasiadas contradicciones en su vida.

La paradoja de Nicole Kidman

La actriz australiana Nicole Kidman ni es australiana, ni se llama Nicole. Sí es actriz pero, sin embargo, no tiene expresión en el rostro desde que se le fuera la mano con el botox en una batalla perdida contra el paso del tiempo. Y todo esto no deja de ser una paradoja en la que vive inmersa esta Nicole Kidman, actriz de éxito a pesar de todo.

La propia actriz ha declarado que no nació en Australia, sino en Hawai. Y que tampoco se llama Nicole, sino Hokulani, que significa "estrella celestial" como en una especie de premonición sobre su futuro. Porque de lo que no cabe duda es de que Nicole Kidman es una verdadera estrella, de las de Hollywood, que a veces se mimetizan con las celestiales.

Pero las paradojas en la vida de esta actriz cuyo talento es innegable no terminan aquí. Si en la actualidad exporta la imagen de una mujer segura de sí misma, independiente y autónoma, en sus inicios no tuvo más remedio que agarrarse a la figura de su entonces pareja, Tom Cruise, para impulsar su carrera de estrella. No le restamos mérito, aunque tomamos nota de la contradicción.

En cualquier caso, viendo el glamour que derrocha Nicole Kidman y ese aura de sofisticación que la envuelve no podemos sino rendirnos a ella por haber logrado convertirse en la mujer que quería, por fuera y por dentro, nos guste o no. Pero sobre todo por haber sabido manejar su vida y conducirla hasta el punto exacto que había soñado.