Remedios caseros para eliminar las hormigas de nuestra casa

Marta Valle

Una invasión de hormigas en nuestros hogares puede ser ciertamente molesta, aunque es posible que tardemos un tiempo en percatarnos dada la naturaleza diminuta de estos insectos. Ello no quiere decir que tengamos que recurrir a productos químicos, que en algunas ocasiones pueden ser parcialmente perjudiciales para nuestra salud, a la hora de disponer su eliminación. Por ello podemos utilizar una serie de remedios caseros de sencilla elaboración para abordar de modo consecuente el control de una plaga de hormigas.

Eliminar hormigas mediante el uso de remedios caseros

Uno de los remedios caseros más clásicos a la hora de hacer frente a estos insectos consiste en rellenar una botella de plástico que disponga de rociador con agua tibia y un poco de jabón líquido -el típico que usamos en casa para fregar los platos-.Debemos agitar la mezcla bien y rociarla sobre las hormigas una vez que las veamos aparecer. De la misma forma podemos usar la misma técnica con relleno diferente: zumo de limón. Cualquiera de las dos opciones provocará una muerte instantánea de las hormigas.

Algunos de los emplazamientos por los que suelen viajar las hormigas son los enchufes y los interruptores, por lo que podemos preparar trampas en estos lugares con el objetivo de eliminarlas. Para ello procederemos a destornillar las placas que albergan dichos interruptores y utilizar a modo de remedio casero un poco de ácido bórico. Cuando las hormigas pasen por los lugares en los que hemos colocado esta sustancia, la transportarán en sus viajes hacia los nidos en los que residen y procederán a contaminarlos.

Otro truco casero para eliminar a las hormigas consiste en la combinación de un cuarto de taza de azúcar con una cantidad similar de miel. Una vez realizada la mezcla, hemos de introducirla y calentarla en el microondas durante el tiempo suficiente para que se deshaga. Para potenciar su acción eliminadora contra estos insectos podemos agregar un poco de ácido bórico y colocar el preparado -utilizando siempre un recipiente para no manchar innecesariamente la casa- en lugares estratégicos por los que aparezcan las hormigas.