Remedios caseros para el dolor de rodilla

Marta Valle

La rodilla es una articulación muy compleja y muy sensible puesto que por la posición que ocupa en nuestro cuerpo ha de soportar mucha presión en un espacio muy concreto y pequeño. Además, está expuesta a un movimiento continuo ya sea caminando, haciendo deporte o subiendo y bajando escaleras. De esta forma, está expuesta constantemente al desgaste y, en consecuencia, al dolor. El dolor en la rodilla es una anomalía bastante común en mujeres de todas las edades, por lo que habrá que tener en cuenta otros factores a la hora de determinar su desarrollo. En aquellas afecciones que dispongan un carácter leve, podremos recurrir a remedios caseros para aliviarlas parcial o totalmente.

Paliar los dolores de rodilla mediante remedios caseros

Los masajes con aceites representan algunos de los remedios caseros más habituales cuando padecemos un dolor de rodilla. De todos ellos, el aceite de oliva suele ser el producto más valorado a la hora de aplicarlo en la zona afectada, ya que dispone un carácter eminentemente antiinflamatorio a la par que estimulador de la circulación sanguínea. Para aplicarlo correctamente, debemos masajear la rodilla al menos dos veces al día con movimientos circulares en ambos sentidos.

Otro de los grandes remedios caseros tradicionales consiste en aplicar frío directamente sobre la rodilla. Para ello podemos envolver con una toalla una bolsa llena de cubitos de hielo y aplicarlos directamente en la zona afectada durante un máximo de veinte minutos. Para potenciar su efecto calmante, podemos llegar a usar este método hasta cuatro veces al día. El reposo también puede venir bien de cara a la recuperación de la articulación, pudiendo colocar un cojín o una almohada debajo de la rodilla siempre que nos encontremos descansando.

Las hojas de repollo también pueden utilizarse a modo de remedio casero puesto que disponen un gran poder antiinflamatorio. Para usarlas correctamente podemos machacar unas cuantas y aplicarlas directamente en la rodilla mediante una sujeción como una venda o una rodillera de algodón. En un sentido similar, podemos usar las hojas de salvia y colocarlas sobre la zona afectada mediante la utilización de un paño empapado en agua tibia.