Remedios caseros para el dolor de pies

Marta Valle

Por regla general, las mujeres no les prestamos una especial atención a nuestros pies e, incluso, somos capaces de someterlos a diferentes tipos de situaciones que pueden causar dolores agudos en esta zona corporal, como el hecho de llevar zapatos sumamente apretados o tacones excesivamente altos durante muchas horas a lo largo del día. Sin embargo, es muy importante observar que los pies son una estructura muy compleja que se encuentra compuesta por un total de 28 huesos y una musculatura que, a su vez, está conformada por numerosos ligamentos y tendones. Por ello, exigen cuidados que podemos llevar a cabo a través de multitud de remedios caseros.

Cuidados de los pies mediante el uso de remedios caseros

Uno de los remedios caseros más recurrentes a la hora de aliviar los dolores en los pies consiste en tomar un baño con agua tibia. El éxito de esta técnica radica en la obtención de una sensación inmediata de relajación, potenciada por el uso de agua caliente, ya que ayuda a aliviar el cansancio de los músculos y a estimular la circulación sanguínea en la zona. La sensación de bienestar aportada por estos baños puede verse aumentada en el caso de añadir sales de baño o aceites esenciales aromáticos como el de lavanda o el de rosa.

El pepino supone uno de los mejores relajantes naturales que existen, por ello es empleado a modo de remedio casero para activar el riego sanguíneo y ayudar a aliviar el dolor que podemos sentir en los pies tras largas caminatas o días muy duros de trabajo. Para maximizar las propiedades beneficiosas del pepino, podemos triturarlo con piel en una batidora, enfriarlo en la nevera y añadirlo en un barreño con agua.

El uso de un exfoliante casero también puede ser una gran opción a la hora de aliviar el cansancio y el dolor que sentimos en los pies. La eliminación de las células muertas en la zona permite mejorar la circulación, aliviar la tensión muscular y relajar esta zona corporal tan sensible. Para preparar este peeling podemos utilizar dos tazas de sales de Epsom con un cuarto de taza de vaselina y unas gotas de aceite esencial de lavanda.