Remedios caseros para combatir los síntomas de las anginas

Marta Valle

La amigdalitis, enfermedad conocida de forma más pedestre como anginas, es una inflamación con carácter vírico o bacteriano de las amígdalas bucales que se encuentran ubicadas en la parte posterior del paladar y en el inicio de la garganta. Cuando se encuentran muy expuestas a una infección de este tipo, las amígdalas tienden a inflamarse, aumentando su tamaño y desarrollando, incluso, algunos puntos de pus.

Los síntomas más habituales durante el padecimiento de esta patología son dolor de cabeza, molestias en el oído, ronquera, fiebre y dificultad para tragar los alimentos. Dado su carácter, normalmente se emplea medicación prescrita por facultativos para curarla, aunque podemos complementar dicho tratamiento con remedios caseros con el objetivo de combatir algunos de sus síntomas.

Paliar los síntomas de las anginas con remedios caseros

Uno de los remedios caseros por antonomasia cuando padecemos una enfermedad como las anginas consiste en exprimir un limón, agregarle un poco de miel y con la mezcla realizar gárgaras unas tres veces al día. Este truco también lo podemos preparar a modo de infusión siempre y cuando hirvamos la mezcla agregando un poco de agua. Por las propiedades tanto de la miel como del limón, podremos conseguir rebajar parcialmente la inflamación de las amígdalas, así como atemperar el dolor que estemos padeciendo.

Otro remedio casero, muy utilizado por nuestras abuelas, consiste en la realización de un emplasto caliente con plantas de salvia. Para que sea realmente efectivo, habremos de aplicarlo directamente sobre la garganta mediante la utilización de un pañuelo de modo que la zona permanezca caliente durante el máximo tiempo posible. De forma muy similar podemos elaborar una suerte de cataplasma utilizando medio yogur natural envuelto en un trapo o en una servilleta de tela.

Las infusiones suponen otra de las opciones básicas en cuanto a remedios caseros para combatir las anginas se refiere. Una muy habitual consiste en la preparación de una taza con tomillo, el zumo de medio limón y una cucharada de miel. También podemos recurrir a un preparado con una cucharada de salvia y media cucharada de saponaria o a la mezcla de miel, sidra y vinagre de manzana.