5 problemas que no tenías antes de estar en redes sociales

Marta Marciel

Internet, los smarpthones, las redes sociales y el WhatsApp, la aplicación reina, nos han facilitado la vida. Podemos consultar cualquier duda en Google, comprar viajes a un solo click, checkear las últimas rebajas, subir fotos de todo lo que hacemos y además comunicarnos de forma inmediata y gratuita con quienes están a cinco minutos de nuestra casa o a miles de kilómetros. Pero también hay que reconocer que hay situaciones y problemas que nunca hubiéramos vivido si no tuviésemos estas armas online. 

Las redes sociales y sus problemas en la vida 

1 Malentendidos. Son un no parar en nuestros días. Que si me ha leído y no me ha contestado, que si me ha dado una mala contestación, que si me ha ridiculizado con una foto o delante de todo el grupo... Los malos entendidos están a la orden del día, porque el lenguaje 2.0 poco o nada tiene que ver con la vida real, donde el lenguaje no verbal y una mirada pueden decir mucho más que frías palabras en una pantalla. 

2 Explicaciones. ¿Habías dado tantas explicaciones sobre lo que haces o con quién quedas antes de tener redes sociales? Probablemente no. Ahora, si subes fotos con amigos o le dedicas publicaciones a alguien en concreto, otra persona puede verse ofendida. Y qué decir de la frasecita: 'ya lo vi en Facebook', cuando vas a contarle a alguien tu último plan del que sí, subiste un par de imágenes a las redes sociales. 

3 Egocentrismo. Porque las redes sociales nos están haciendo más egoístas y eso es una realidad. Selfies, autofotos, filtros para salir más guapos, presumir de nuestros amigos, nuestra vida perfecta y hasta de lo que comemos. Dos problemas que antes no tenías: tu egocentrismo y el de los demás. 

4 Envidia. Muchas veces vemos esas vidas perfectas, esos amores de playa y esas adquisiciones imposibles y nos entra envidia. Un problema insano que antes no teníamos y que se puede evitar si desdramatizamos y nos centramos en nuestras propias vidas fuera del smartphone. 

5 Meteduras de pata. Que levante la mano la persona que nunca haya hecho una captura de pantalla de una conversación de WhatsApp para mandarla al grupo de las amigas. O que haya copiado la url de una de las fotos subidas a redes sociales para difundirla a modo de cotilleo. Hasta ahí, todo normal. Pero, ¿qué pasa cuando le reenvías a la persona a la que estás hablando y 'traicionando' a la vez? Meter la cabeza dentro de la tierra hasta que pase el vendaval -para el que no hay excusa- es de las mejores opciones.