La dieta del 'tuiteo': cómo adelgazar en Twitter

Anita del Valle

"Chicas, ¿habéis visto esto? 'Twitter ayuda a perder peso'. Pues yo lo estoy utilizando mal, porque si no tenía que haber adelgazado ya 10 kilos", comenta Mari Pili en la hora del cafecito. "A ver si voy a tener que hacerme uno...", añade irónica Rosa, anti redes sociales pero -no vamos a engañarnos- con un ligero sobrepeso.

Sin embargo, enseguida se echó a atrás: "Sí, bueno, cualquier cosa puede servir para perder peso, otra cosa es que se consiga. Internet es una fuente inagotable de información; me imagino que con el éxito de Twitter habrá cien mil cuentas sobre dietas, métodos para perder calorías y otras tantas aplicaciones que supuestamente te ayudan a adelgazar".

"Pues sí, tienes razón: hay un montón de información y recursos... Pero no es eso lo que de verdad ayuda a adelgazar: es el hecho de compartirlo con los demás", explica Mari Pili. "Vaya, lo que se denomina presión social", corrige Rosa.

El qué dirán

En efecto, un estudio confirma que la plataforma de microblogging Twitter ayuda a muchos de sus usuarios a perder peso. El intercambio de información, la publicación del estado actual, el sentimiento de no estar solo en un proceso tan arduo... y sí, sobre todo, la presión que ejerce la 'obligación' de ir informando de los progresos hace de Twitter un método de adelgazamiento más.

"Vamos, que es como si sales a la calle con un cartel en la frente con lo que pesas exactamente, cuánto has adelgazado en la última semana, si en vez de perder has ganado calorías... -continúa Rosa- Lo mismo pero en el mundo virtual, que no entiendo por qué ahí no da vergüenza". "Porque mientes", responde sin pensar Mari Pili, tirando por la borda en sólo un segundo el que iba a ser su nuevo método para adelgazar. 

Suerte que los japoneses han inventado un tenedor inteligente que, contabilizando el número de 'bocados' y el tiempo que tardas en llevarte la comida a la boca, dicen que ayuda a perder peso. ¿Lo malo? Que también se apoya en las redes sociales para ejercer esa presión social del 'qué dirán' si no lo logro. Yo me quedo con lo del cartel en la frente.